18.10.2017 | 07:39

Raíces firmes, para creer en un futuro

Lartigau es una estación como tantas otras que el ferrocarril abandonó allá lejos y hace tiempo. Sin embargo, entre los pocos habitantes, su escuela y una salita médica, la Cooperativa sigue erguida, como un orgulloso árbol cuyas raíces cementan un futuro que se construye día tras día.

Ubicada en el Partido de Coronel Pringles, a similares distancias entre Bahía Blanca y la cabecera del partido, la Cooperativa Agrícola Ganadera sigue siendo el lugar que más vida representa para este pintoresco paraje. Allí, sus 18 empleados, más las casas pertenecientes a la entidad, forman un cerrado puñado de intenciones e ilusiones, impulsados por una región agropecuaria que entre “fina” y ganadería, mantienen vigente el sector comercial y de servicios que la Cooperativa presta a la comunidad rural.

Los tiempos mandan

Más allá de las crisis que gran parte de las Cooperativas han pasado, sumar a esos momentos una sequía como la del año 2008-09 en la región del Sudoeste y poder sobrevivir sin heridas profundas, habla de la rapidez de reflejos y la convicción de los hombres que entendieron como campear el temporal.

Tuvimos años muy duros, hoy estamos relativamente bien, hemos mejorado mucho, yo creo que particularmente que la Cooperativa forma parte de la vida de muchos de nosotros, más aún en estas zonas que uno está aislado de las grandes ciudades, de allí su rol fundamental”, asegura Rubén Tumini, Secretario y tercera generación de productores e integrantes fundadores de la Cooperativa.

Este pequeño productor ganadero –como el mismo se denomina – integra desde el año 1983 la entidad. “Lartigau como muchas estaciones, tenía mucha gente en los campos, en las escuelas, había 70 alumnos hoy tenemos tan solo 2, no ha quedado casi gente. Por eso lo que más deseo es que la cooperativa subsista, que dentro de todo siga mejorando. Nosotros dependemos mucho de los empleados, para nosotros es fundamental el acompañamiento de todos, desde la gerencia, empleados y consejos, somos varias patas”, se ilusiona.

La Agronomía, los servicios de asesoramiento, los productos veterinarios, los balanceados e insumos, los seguros de La Segunda, el combustible y toda una serie de acciones y servicios, hoy permiten que la Cooperativa siga siendo parada obligada para muchos de los que transitan el clásico camino vecinal que lo une a la Ruta 72, a la 51 o a la próxima estación, Coronel Falcón. Hoy la cooperativa tiene por padrón 80 asociados, con un padrón muy depurado de 60 socios activos.

Crecer, una sana obsesión

Con 3 plantas de silo –una propia y dos alquiladas – el acopio es el medio por el cual la entidad sigue su firme crecimiento. Una propia en Lartigau con 6000 toneladas y las restantes en la propia ruta 51 con 5000 y en Bahía Blanca –Bordeu – con otras 6000 toneladas, representan los 17 a 18.000 toneladas que logra acopiar. “La que alquilamos en Paraje Frapal sobre la ruta, al poseer un predio nos permite alcanzar con la tecnología del silo bolsa, unas 12.000 toneladas en algunos momentos del año. La de Bordeu, fue estratégica, hace más de un anexo de servicio, ya que tiene zaranda, secado y gran capacidad de aireación y con la llegada de gran cantidad de soja y maíz al puerto de Bahía Blanca nos permite acondicionar mayor cantidad de mercadería”, asegura el Contador y Gerente Paul Gastón Larbiou.

En los duros momentos de sequía, la Cooperativa comenzó a utilizar herramientas como la de las siembras compartidas, “nos permitió repartir los gastos, bajándole los costos al productor y permitiendo hoy tener unas 2000 has de fina y unas 500-600 has de gruesa. Además tenemos rodeos de hacienda, tenemos el campo demostrativo Ruter –en “San Jacinto” en la zona de Frapal – y después tenemos otras 700 has arrendadas que es el rodeo general, sumamos un total entre todo de unas 500 cabezas”, destaca Larbiou demostrando la importancia de “repartir” recursos en distintas producciones.

Dentro de los objetivos inmediatos, el tema hacienda sigue siendo una proyección, “tenemos un feed lot para terminar hacienda, hemos formado en el 2009-10 un fideicomiso ganadero como para poder crecer y creo que tenemos mucho potencial más allá de que sabemos que es una zona con sus limitaciones sobre todo en lo que es cultivos más allá de una fina o un girasol”, describe el Gerente.

A la hora del balance, este contador llegado allá por el 2003 destaca que “somos una  cooperativa  pequeña, dependemos mucho de las herramientas financieras que ACA nos pueda dar, pero es una cooperativa que tiene carpeta en 4 bancos, con una buena calificación, es una cooperativa en crecimiento, por lo cual siempre requiere capital de trabajo o financiamiento para siembra” concluye.

Servicios, el “andén” de la Estación

Conocer la zona, transitarla, buscar las mejores alternativas y ser la parada obligatoria, son parte de los objetivos que se buscan a partir de la presencia de un profesional. “Me toco un buen momento climático y el cambio de políticas ha favorecido el negocio del cereal. Este año venimos bien en lo que respecta de siembra, hay buen perfil y está todo dado para una buena campaña de fina”, reflexiona el joven Ingeniero Agrónomo, Andrés Kirzner.  Una zona típicamente triguera, hoy con una gruesa en crecimiento, “se dio la situación que por excesos de humedad muchos pasaron la fina de largo la campaña anterior e hicieron algún girasol o algún maíz. En general es similar la superficie de gruesa, se rota con soja o girasol”, destaca el profesional.

Una zona bien mixta, un 50-50%, “con productores que hoy están adaptados a la siembra directa y tecnológicamente hablando lógicamente los productores grandes están más preparados”, asegura Kirzner. Muchos de los productores zonales recurren a la cooperativa para insumos, asesoramientos, fertilizantes, herbicidas, dando vida al amplio salón que resalta al costado del camino.

En general los problemas se parecen mucho a cualquier región, “hoy tenemos grandes problemas con el rye grass resistente, con varios lotes y hoy con mucha rama negra, complicando los barbechos”, analiza el Agrónomo.

Al momento de meterse en el diagnóstico zonal, el técnico realiza una radiografía de situación, “tenemos zonas quebradas de final de sierra, con tosca a pocos centímetros pero con bajos de buena profundidad. Se utilizan principalmente trigos de ciclo intermedio largo y mucho menos cebada, principalmente por la calidad que es difícil de lograr”, asevera.

 

Valores del pasado, herramientas del presente

La participación dentro del mercado electrónico del Meganar – remate vía web que realiza la Bolsa de Cereales y productos de Bahía Blanca – o el desarrollo de un Plan Estratégico, son algunas de las muestras de que más allá de la historia de estos pobladores rurales que aún viven en campos cercanos, no temen en adoptar las nuevas tecnologías que aseguran un presente y un futuro.

Por eso, más allá de las raíces, es importante saber en qué lugar se está “parado”, así al menos lo demuestra su Presidente, Javier Micheletto. “La cooperativa hoy está bien, me da la sensación que son épocas de cambios muy rápidos y hay que tratar de adaptarse. Hay cada vez menos productores y nosotros tenemos la particularidad de estar en el medio del campo, no estamos en un pueblo y eso lo hace más complejo”, asegura quien pertenece a una familia de fundadores y cuyas primeras armas fueron en la juventud agraria y el consejo.

La cooperativa ha comenzado a trabajar con proyectos, con muchas capacitaciones para tratar de que los productores sigan avanzando y mejoren sus técnicas y herramientas. “Contamos con el asesoramiento de un Ingeniero que anda en los campos, tratamos de estar cerca o bien el mismo campo experimental Ruter que lo maneja la cooperativa con las pautas que nos da ACA con la idea de poder demostrar que se puede duplicar las cargas  por hectárea con un manejo sencillo, con destete precoz y apuntando al estado de las vacas y su recuperación”, describe el titular de la entidad.

Este productor que vive a unos 18 kms de la estación en el campo familiar, recuerda a su padre, quien supo administrar una de las producciones que aún se mantienen en la región, con rodeos de 600-800 ovejas cuyo acopio de lana también se administra a través de la barraca de ACA

A la hora del progreso, la mirada está puesta en algo más grande, “estamos actualmente haciendo un Plan Estratégico para la cooperativa, con la idea de ver proyectos nuevos, estamos organizando el plan, lleva tiempo hacerlo, porque la idea es crecer operativamente. En estos tiempos quedarse muy chico es complicado, por eso necesitamos acercarnos más a los productores, hacer algún trabajo con otras cooperativas, algún asociativismo, queremos ofrecer algún tipo de servicio diferencial”, proyecta Micheletto.

Carlos Bodanza

Para La Cooperación


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