02.12.2017 | 12:27

Se viene una gran cosecha para el trigo y la cebada en nuestra zona

A pesar de una sensible baja en la superficie de siembra, para la próxima cosecha fina se proyectan aumentos de la producción de entre el 18% y 20% en los cultivos de cebada y trigo -respectivamente- en el área de cobertura de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca.

Para este año, con 2,2 millones de hectáreas implantadas entre ambos cultivos en 29 distritos de la provincia de Buenos Aires y 14 departamentos de La Pampa -censados al mismo tiempo a través de tres comitivas entre el 23 y 24 de noviembre- se estima una producción de 7,85 millones de toneladas, con un valor de producción de toda la zona que rondaría los 1.268 millones de dólares y un valor de exportación que alcanzaría los U$S 1.438 millones.

En los papeles, los números son alentadores. Sólo para el trigo se calcula que se invirtieron casi 500 millones de dólares previos a la cosecha, en conceptos como la compra de semillas, labores y paquetes de fitosanitarios y fertilizantes; en poscosecha, se estima que se sumarán otros 182 millones de la moneda estadounidense por recolección y transporte del cereal.

A valores actuales, con un rinde promedio de 3.600 kilos por hectárea, el valor de la producción es de U$S 800 millones; mientras que en concepto de exportación se podrían alcanzar los 890 millones de dólares.

Para la cebada, la inversión fue de aproximadamente 262 millones de dólares previos a la cosecha; si a eso se le adicionan los costos de recolección y transporte, se alcanzan los U$S 356 millones.

En este caso, con una producción estimada de 2,85 millones de toneladas –unos 4 mil kilos por hectárea-, por exportación se podrían totalizar los U$S 548 millones. El valor de la producción será de 468 millones de dólares.

Este aumento en la producción -amén de la caída de la superficie- tiene una explicación sencilla: las lluvias. Aunque miles de hectáreas fueron afectadas por anegamiento e inundaciones, lo cierto es que el nivel de humedad reinante fue más que positivo para el desarrollo de las plantas. Hubo problemas por enfermedades, es cierto, pero la merma en los rendimientos no fue significativa.

Para María Elena Antonelli, de la Bolsa de Cereales y Productos bahiense, es muy bueno haber alcanzado (en proyección) rindes de trigo de 3.600 kilos por hectárea en promedio en zonas tan disímiles entre sí.

 “Afortunadamente, la disminución de la superficie debido al anegamiento de lotes fue contrarrestada por una mayor inversión de los productores al momento de fertilizar. En lugares como Bahía Blanca puede parecer extraño tal rendimiento, pero hemos llegado a ver lotes de 7 mil kilos de trigo no muy lejos de aquí, y cebadas muy buenas”, aseguró.

Para los buenos resultados de esta temporada confluyeron dos factores principales: los productores se encontraron con un año llovedor y buena carga de humedad, lo que terminó provocando un incremento en el nivel de fertilización.

“El agua ha sido fundamental. La alta humedad también favoreció la aparición de enfermedades, pero al aplicarse un adecuado manejo el rinde mermó pero no fue significativo”, reconoció.

En cuanto a la calidad, manifestó que aún es muy temprano para conocer con qué calidad de grano se van a encontrar cuando comience la cosecha. Hoy, la mayoría de los lotes de trigo se encuentra en un estado tardío debido a las dificultades que hubo durante la época de siembra debido a las lluvias.

“El mercado se quedó sin abastecimiento, y el productor terminó comprando lo que había”, recordó-. Por ello, el movimiento de maquinarias en los campos correspondiente a la cosecha fina recién solo se observa en contados lugares.

“Sacamos algunas muestras para tratar de determinar calidad y la gran mayoría no se puede procesar; los granos todavía están en un estado pastoso, lechoso. El ciclo se atrasó; creo que a mediados de enero todavía vamos a estar viendo cosechadoras trabajando”, explicó.

Esto también podría tener una consecuencia negativa en la siembra de soja y maíz de segunda.

“Normalmente se aprovechan los lotes de cebada que quedan libres antes del 10 de diciembre, pero hemos visto chacareros sembrando el 10 de enero”, finalizó Antonelli.

La roya, el fusarium y el pulgón también están presentes

Efecto. El alto nivel de precipitaciones de los últimos años también tuvo efecto en los cultivos, sobre todo si se piensa que hasta fin de octubre, 2017 tenía –en promedio- registros un 13% superiores a los del mismo período de 2016.

Escenario favorable. Según Antonelli , al estar las napas altas, enfermedades como la roya encontraron un escenario favorable para su desarrollo. También se notó la presencia de otras, como fusarium y pulgón en trigo. En cuanto a la cebada, se observaron los efectos de la mancha en red, septoria y manchas foliares.

Granizo. Durante el recorrido también se observaron varios lotes afectados por el granizo, en los cuales los productores directamente prefirieron dejar entrar a la hacienda para que se alimente.

Mejor que el año pasado

Respecto de la temporada 2016/17, aunque este año se ha dado una caída de la superficie sembrada debido -en gran parte- a las lluvias e inundaciones de la zona noroeste bonaerense y el noreste pampeano, el balance estimativo de la próxima cosecha termina siendo bien positivo gracias a un marcado aumento de la producción, que ronda el 20% tanto para los cultivos de fina.

En trigo, el año pasado se habían sembrado 1,59 millones de hectáreas (aproximadamente el 30% de la superficie nacional destinada al cultivo), contra las 1,38 millones actuales. El rinde promedio había sido de 3 mil kilos por hectárea y la producción final de 4,5 millones de toneladas (lo que representa el 25% del valor nacional), que quedarían por debajo de las estimaciones actuales de 3.600 kilos por hectárea y las 5 millones de toneladas.

De esas 4,5 millones de toneladas del año pasado, 2,7 millones (30% del total nacional) se exportaron a través de puerto de Bahía Blanca, lo que significó un incremento del 160%. A su vez, 900 mil toneladas fueron embarcadas con destino a Brasil, lo que significa un 35% de los despachos de la estación marítima bahiense.

En cuanto a la cebada, el año pasado se sembraron 800 mil hectáreas, correspondientes al 80% de la superficie nacional; este año, fueron solo 700 mil. Para este cultivo, el rinde promedio había sido de 3.400 kilos por hectárea, contra los 4 mil que se proyectan para esta campaña. En total, se cosecharon 2,7 millones de toneladas, 150 mil toneladas menos que las que se estiman para este año.

De esta producción, 930 mil hectáreas se exportaron a través del puerto de Bahía Blanca, en lo que fue un 30% de las exportaciones nacionales del cereal. De esas, 260 mil toneladas se vendieron a Brasil.

Entre enero y septimebre de este año, del puerto bahiense ya se exportaron 2,2 millones de toneladas de trigo, de las cuales 915 mil (cerca del 40 por ciento) fueron con destino a Brasil.

En cebada se embargaron 760 mil toneladas; 70 mil de ellas se vendieron a Brasil (menos del 10%).

Por encima de lo esperado

En esta quinta edición del AgroTour de Fina se conformaron tres circuitos con eje en Bahía Blanca: el denominado Mar, que forma una suerte de triángulo geográfico con Necochea y Laprida; Sierra, que se dirige hacia Pehuajó pasando por Coronel Suárez y Daireaux, y retorna por la ruta 33; y Pampa, que toma la ruta nacional 35 y la provincial pampeana 1 como ejes principales, llegando hasta General Pico.

Entre cada zona, las realidades fueron disímiles: en el primero de ellos se promediaron 4.400 kilos de trigo y 5 mil de cebada por hectárea; en el segundo, 3.700 y 3.800, respectivamente; mientras que en el tercero, 2.800 y 3 mil.

“Esta vez cambiamos la metodología de trabajo, planteando tres circuitos que se relevaron en forma paralela -contó Antonelli-. Fueron 180 lotes recorridos durante dos días”.

Además, en varios puntos de la zona se encontraron con campos con rendimientos por arriba de lo esperado.

“En los partidos de la región semiárida, cerca de Bahía Blanca, vimos rindes por encima de lo normal. Sobre la ruta 51, cerca del parque eólico Corti, hubo lotes de trigo por encima de los 3 mil kilos por hectárea; en Cabildo, de 3.500, y en Coronel Dorrego, de 4.600. Nos sorprendió mucho”, reconoció Antonelli.

Antonelli también remarcó que desde la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca se mostraron orgullosos del trabajo realizado.

“Además de ser un recorrido estratégico, se produjo una integración de todos los agentes de la cadena. Hubo especialistas de Brasil y Chile, corredores, acopiadores y productores; fue un trabajo para destacar. Quienes participaron se fueron muy contentos, no sólo por la calidad técnica, sino también por la interrelación que se dio entre ambas jornadas”, explicó.

Por Hernan Guercio

Para La Nueva


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