Tras lo que fue una semana corta, donde si faltaba un condimento para las pocas jornadas de negocio, el “golpe de gracia” lo terminó de dar el paro general del jueves, provocando un claro retroceso en los envíos del último día viernes.
Claro, la semana anterior previo al feriado “extra large” ya se había notado el faltante y más allá de los mostradores, las necesidades no alcanzaron a cubrirse y tan solo con 13.144 animales puestos a venta esta semana, los precios que se suponían habían sido techo hace unos días, fueron perforados fuertemente, con algún lote que trepó hasta los 5900$, dejando por ejemplo en ferias del interior, gordos de consumo liviano hasta en los 5600$ y valores de 5300$ como precios casi corrientes. La vaca respondió al llamado y superó holgadamente los 4000$ mientras que en el interior, se alcanzaron valores por arriba de los 3500$. Poco para decir en la venta a la carne: hasta 9600$ se pagaron los consumos y vacas hasta 7350$ (Faenar TV), dejando así un mercado completamente volátil, con la mirada puesta en mostradores que tendrán que esperar la semana completa para ratificar o no –y convalidar- las nuevas tarifas.
Sin dudas, el mercado de consumo ha cambiado desde la mirada del productor: todos los kilajes van para arriba y eso muestra la “retención”, el engorde, terminación y mirada exportadora, todo confluyendo hacia el mismo embudo: falta mercadería.
Mientras tanto en la invernada comenzó a mostrarse la zafra pero con la característica que los “livianitos” aparecen poco y el destete se “florea” con buenos kilajes y valores que cuando hay calidad, cantidad y plazo, superan con tranquilidad los 7000$, con todo el ternero arriba de los 6500$ (de 200 a 230 kg, la nueva referencia del mercado) y una ternera que empieza a mostrar la doble punta (cría vs feedlot) con toda la ternera empujando cerca y muchos por encima de los 6000$. Si veníamos hablando de la aparición del plazo, hay que decir que ahora casi no hay lotes a 30 días, todos juegan con 30 y 60 y en varios lotes aparecen los 90 días.
Cambió el juego, cambió la dinámica, los valores no paran de empujar y el vientre poco a poco, parece hacerse cargo: cualquier vaquillona supera los 2.5 millones de pesos, mientras la vaca nueva se posiciona arriba de los 2 millones, con preñez de otoño y plazos a pagar.
La campaña de aftosa ya está a la vista, con una semana que tendrá casi una explosión de remates, adelantándose a la misma, y esta última semana de Febrero será sin dudas el termómetro para ver cuanto de realidad y cuánto de volatilidad tenemos en la previa de un mes que históricamente, se identificó con los destetes.
Carlos Bodanza para Radio Nacional y Campo Total Web
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