Hace más de dos décadas que Debernardi recorre Estados Unidos con un objetivo claro: identificar genética bovina que permita producir más carne por vaca sin perder adaptación, uno de los grandes atributos del rodeo argentino. Este año, la gira tuvo un condimento especial: coincidió con un escenario global de fuerte demanda de carne y con el reciente acuerdo que apunta a quintuplicar las exportaciones argentinas hacia Estados Unidos.
Aprovechando las últimas horas de la gira, Carlos Bodanza dialogó en vivo desde Oklahoma en un momento “bisagra” para la historia de la ganadería argentina.
Escucha la nota completa con el Dr Santiago Debernardi:
https://ar.radiocut.fm/audiocut/dr-santiago-debernardi
Tras recorrer más de 5.000 kilómetros y cerrar la gira en el reconocido remate de Duff Cattle Company, Debernardi remarcó un dato que sorprendió incluso al propio grupo: Estados Unidos no tiene tantas más vacas que Argentina, pero produce casi siete veces más carne, una diferencia que explica, en gran parte, la eficiencia genética y reproductiva.
“No estamos tan lejos en cantidad de vacas, pero sí muy lejos en kilos producidos por animal”
Ese contraste, explicó, es la verdadera oportunidad para la ganadería nacional: crecer sin necesidad inmediata de recuperar stock, sino mejorando la producción individual.
Datos, eficiencia y el rodeo que viene
Durante la charla, el especialista destacó que en Estados Unidos los terneros se destetan con alrededor del 50% del peso de la madre y que los novillos alcanzan más de 700 kilos con apenas 16 meses, logros que no se explican solo por el feedlot, sino por una base genética muy bien medida y seleccionada.
En esa línea, la gira 2026 puso el foco en toros con facilidad de parto, pensando en un escenario de mayor uso de vaquillonas, y también en mejorar variables como marmoleo y calidad de carcasa, cada vez más demandadas por los mercados internacionales.
“Si queremos jugar en el mundo, vamos a tener que producir lo que el mundo pide, no solo lo que a nosotros nos gusta”
Debernardi también subrayó una paradoja que suele pasar desapercibida: buena parte de las regiones ganaderas de Estados Unidos enfrentan inviernos extremos, largos períodos sin pasto y una marcada falta de mano de obra. Aun así, producen volúmenes récord, lo que refuerza —según señaló— el enorme potencial que tiene Argentina si logra ordenar manejo, genética y reglas de juego.
La entrevista cerró con una definición que resume el espíritu de la gira: la genética no es copiar y pegar modelos, sino elegir, con datos, aquello que permita que la ganadería argentina dé un salto productivo sostenible.
Por Carlos Bodanza – Infosudoeste


























