Durante el acto de inauguración de la 142º Exposición Nacional de Ganadería, Comercio e Industria celebrado esta tarde en Bordeu, el presidente de la Sociedad Rural de Bahía Blanca, Méd. Vet. Nicolás González Martínez, brindó un discurso enfocado en el rol estratégico del sector agropecuario y la urgente necesidad de aliviar la carga impositiva que frena la producción.
Si bien calificó como una noticia positiva la reducción gradual de los derechos de exportación, destacando que el sector cuenta ahora con un cronograma hacia 2028 para poner fin a las DEX, enfatizó que el recorte de retenciones es solo un primer paso insuficiente si no se aborda de forma integral la estructura tributaria del país.
En ese sentido, hizo hincapié en el impacto sobre el Inmobiliario, Tasas Viales, Impuesto al Cheque e Ingresos Brutos, señalando de manera crítica: “Su acumulación en la cadena comercial es inaceptable”.
El titular de la entidad ruralista graficó el nivel de presión fiscal que soportan los productores con cifras contundentes: “No hablamos de no pagar impuestos; sino que después de afrontar los costos de producción, de cada 100 pesos de renta agrícola, entre 50 y 60 pesos hoy se destinan al pago de impuestos nacionales, provinciales y tasas municipales”.
El saludo del intendente Federico Susbielles a Nicolás González Martínez tras la exposición.
A su vez, remarcó que más de la mitad de la carga tributaria corresponde a tributos no coparticipables, lo que impide que esos recursos regresen a las provincias donde se generan.
En este contexto, recordó que el campo genera el 22 % del empleo privado nacional, el 10 % del Producto Bruto Interno (PBI) y el 60 % de las exportaciones totales del país. Por eso, exigió que semejante contribución se traduzca en obras concretas de infraestructura —mantenimiento de caminos rurales, pavimentación de rutas, accesos portuarios, escuelas y centros de salud—, solicitando, además, máxima transparencia en la administración de lo recaudado.
Infraestructura y proyección ganadera
A nivel local, el dirigente valoró el avance para la licitación de las obras en el camino conocido como El Cholo y destacó las ventajas estratégicas de Bahía Blanca como puerto de aguas profundas, nodo ferroviario y punto de encuentro entre la producción agrícola y el desarrollo energético
En esa línea, celebró la construcción de la mayor planta procesadora de girasol y soja del mundo en Ingeniero White por parte de la firma Dreyfus, con una inversión de 400 millones de dólares, como un ejemplo de la sinergia estratégica entre el agro y la industria del gas, al señalar: “Es el ensamble entre vaca viva y Vaca Muerta”.

“El gas no solo genera energía o se exporta: también se transforma en insumos clave para el agro; en urea, en silo-bolsa. Y cuando crece la producción del campo, crece también la demanda de esos nutrientes y productos, y se incrementan las necesidades logísticas”, comentó.
“La Argentina se encuentra ante una oportunidad histórica de cambiar su matriz productiva. Durante décadas fuimos conocidos como el granero del mundo, exportando bienes primarios sin procesar. Hoy, la articulación estratégica entre el campo, la energía y el puerto nos permite vender alimentos procesados y exportar gas con valor agregado. En un mundo inestable, esta puede ser una de las principales fortalezas del país”, amplió.
En materia ganadera, afirmó que el sector entra en un período de equilibrio tras décadas de pérdida de stock e intervenciones a la exportación, haciendo hincapié en la importancia de producir animales más pesados para compensar la falta de cabezas.
“La recuperación de cabezas no se logra de un día para el otro, sino que requiere de un esfuerzo sostenido que todos los productores que trajeron su genética este fin de semana a Bordeu ya están haciendo. Estoy seguro”.
En otro tramo, el titular de la SRBB destacó el empuje comercial del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina. Y fue más allá: “El IPCVA no le cuesta un solo peso al contribuyente argentino. No vive del presupuesto nacional. Se financia con el aporte de cada ganadero y frigorífico del país. Es el ejemplo perfecto de una articulación que funciona: inversión privada para un bien público sectorial. Quitar la obligatoriedad de este aporte no es aliviar una carga; es desfinanciar la única herramienta colectiva que tenemos para vender nuestra carne al mundo”.
Asimismo, se refirió al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.
“En este mismo camino, así como defendemos las herramientas de promoción privadas, exigimos el fortalecimiento de nuestra infraestructura sanitaria estatal. Quiero decir: desfinanciar al Senasa no es ahorrar, sino rifar el estatus sanitario que nos costó décadas conseguir. Entendemos y apoyamos la necesidad de un Senasa ágil, sin trámites infinitos ni ventanillas ideológicas. Queremos un organismo moderno y fuerte. Porque el mundo no le compra carne a un frigorífico aislado; le compra a la Argentina. Y la apertura del mercado a Japón la semana pasada muestra claramente la importancia de estas dos entidades (en alusión al IPCVA y al Senasa)”, explicó.
Para concluir, González Martínez hizo un llamado a consolidar políticas públicas con reglas claras y estabilidad a 10 o 20 años que permitan planificar e invertir a largo plazo, logrando que la inversión no solo ocurra a gran escala, sino que recorra a toda la clase media agroindustrial.
Foto y Artículo de La Nueva

























