Repaso y repaso y lo que llega me deja todo el tiempo aturdido. Es cierto, cuento con la ventaja de tener horas y horas de ruta, esas que permiten “conectarme” con la vista, amaneceres en el parabrisas que explotan de colores mi mañana, con el mate entre el volante dispuesto a devorar kilómetros de pensamientos. Lo mismo es la tarde, cuando el espejo lateral, me muestra el sol cayendo y la magia parece durar un buen rato antes de apagarse.
Claro, es la misma ruta que todos los días nos va matando. Ya no tan silenciosa, como corderos mansos vamos irremediablemente al matadero, esa es la sensación cada vez que me dispongo a subirme a “la ruleta imaginaria”, esperando hacer todo lo necesario para que no me toque. Y nada, no nos enojamos, protestamos, preguntamos, votamos, puteamos, si claro que si, pero nunca llegamos a hacer lo que deberíamos hacer, decir basta, pero de una manera mucho más contundente.
Por eso no lo entiendo, desconozco los motivos por los cuales la política, decide eliminarnos aleatoriamente de a uno. Y no es esta, solo es una más. Recordemos que la anterior, tiene una Presidente presa y condenada –no tan presa, apenas encerrada en su domicilio- por haberse robado literalmente, varias rutas juntas de los últimos 20 años, por eso el caso es “vialidad”, supuestamente construyendo y quedándose con absolutamente todo, lo que había que construir.
No comprendo demasiado a la política, no entiendo esa necesidad constante de ser los “todo poderoso”, a tal punto que no se les mueve un pelo, tratándonos de idiotas, convencidos que alguien hace plata de la nada, con un pen drive en la mano. Es como si el protagonista de Volver al Futuro, Marty Macfly, viniera con todos los números de la quiniela que van a salir mañana. Más ridículo no puede ser y sin embargo, destruyeron tres meses de gobierno, sosteniendo una payasada.
Mientras tanto veo como alguien decide de la nada, pasar una barrera baja, dejarse matar por un tren, cuando cientos de miles, se desesperan por salir de los escombros, en esto de que una y otra vez el planeta, nos llama a intentar entenderlo, como si sacudiéndonos tratara de mandarnos un mensaje, explicándonos que la vida, es para vivir y disfrutar, no es para recibirnos de idiotas, que es lo que intentan muchas veces, quienes gobiernan los países.
Y así, medio oriente vive la guerra más larga de la historia, no porque ahora dure mucho, sino porque fue guerra de toda la vida, inentendible, inexplicable, el tamaño de odio de naciones que supuestamente, dieron vida a la vida, por ellas pasaron los maestros religiosos, más importantes de la era del hombre y sin embargo, no aprendieron nada.
Y ahí vamos, todos haciendo “zaping”, mirando la clasificación del mundial, mientras que en ese extraño mundo llamado Estados Unidos, un plantel entero es mandado a México como sede, porque el país anfitrión, tiene miedo de recibirlos por posibles terroristas. Y nada, nos parece curioso y punto, “siga siga” diría el arbitraje, mientras un emporio llamado Fifa, se nos rie en la cara haciendo fortunas, con la pantalla, con las apuestas, con el Var, con el fútbol y con todos nosotros.
Me cuesta entender el mundo, cada día un poco más. Tengo la suerte de escaparme a la naturaleza, de vez en cuando ir al campo, escuchar el silencio, pasar por el mar y ver su rugido, perderme en un camino de tierra que no lleva a ningún lado, pero nos conecta con todo.
Perdido, es la sensación constante, en un Mundo que nos grita “mirenme”, mientras la pantalla y la política nos confunde. Por eso, a veces hay canciones que dicen todo, “Morir a tu lado” de Vicentico es una de ellas, entre líneas la letra intenta sacudir a quien quiera escuchar: “Si solo pudieras hacer un minuto de silencio. Te darías cuenta que Todo está empezando a caer. Y aunque sea un invento mio, y me lo este imaginando
El sol va a seguir quemando y va a suceder… Cuando el cielo se caiga, sobre tu cabeza y no quede nada, voy a reírme de todo enfrente a tu cara. Vas a darte cuenta, que todo era mentira y Que eramos reyes haciendo de esclavos”. Hay señales, hay mensajes, hay un mundo que nos espera, mientras tanto, todos gritan para que el silencio, pase desapercibido.
Foto: Gentileza de Poli Gabarini @poligabarini
Carlos Bodanza – Para Mañanas de Campo

























