Cabaña La Ilusión llega a su segundo remate anual con una premisa que atraviesa toda su historia: transformar una ilusión en objetivos concretos y, con trabajo, convertirlos en resultados. Así lo explica Micaela Mitzig, quien reconoce que detrás de cada animal que llega a una exposición o a un remate hay muchas horas de dedicación, sacrificio y también decisiones que muchas veces implican dejar otras cosas de lado.
El remate se realizará este sábado 15 en el predio de la Asociación de Ganaderos y Agricultores, junto a Productores Rurales del Sur, y representa para la cabaña una nueva oportunidad para mostrar el camino recorrido con el Angus Colorado.
“Volvemos a redoblar la apuesta y traer lo mismo que el año pasado o mejor. La idea siempre es seguir mejorando y metiéndole con el Angus Colorado”, sostuvo Mitzig. Saldrán a venta 3 toros Angus Colorado puros de pedigree, 39 puros controlados y vaquillonas, con distintas alternativas comerciales y sin gastos para el comprador.
La productora reconoce, además, que el clima viene acompañando y que, aunque las lluvias generan complicaciones operativas, son una realidad que se prefiere ampliamente a los años de sequía que atravesó la región.
“Da gusto ponerse las botas de goma para ir al corral. Antes que estar como los años de sequía, con la cara llena de tierra, preferimos la bota de agua y andar con el barro hasta las cañas. Se nos complica un poco, pero uno le mete ganas y con alegría, porque llueve, que eso es lo más importante en nuestra zona”, señaló.
“Volvemos a redoblar la apuesta y traer lo mismo que el año pasado o mejor. La idea siempre es seguir mejorando y metiéndole con el Angus Colorado.”
Una genética construida paso a paso
La historia de La Ilusión con el Angus Colorado comenzó cuando esta alternativa genética todavía estaba dando sus primeros pasos dentro del Angus puro controlado. Mitzig recuerda que acceder a determinados padres y encontrar las líneas que buscaban no fue sencillo, pero que ese proceso fue fundamental para construir el rodeo actual.
“Cuando nosotros arrancamos, el puro controlado o el Angus Colorado, en sí, estaba arrancando. Nos costó un montón poder adquirir los padres, las líneas y seguir una línea de la que a nosotros nos gustaba”, explicó.
Actualmente, la cabaña trabaja con líneas de toros de puro controlado y con genética de Wetonca, buscando combinar calidad fenotípica, estructura y, fundamentalmente, adaptación a las condiciones productivas de la zona.
La elección no responde solamente a una cuestión estética. En un ambiente como el sudoeste bonaerense, la adaptación constituye una de las claves para que una genética sea realmente funcional. Por eso, el trabajo de La Ilusión apunta a producir animales que además de ser atractivos desde el punto de vista racial y fenotípico puedan desempeñarse correctamente en el campo.
“Estamos buscando genética que se adapte bien a la zona nuestra”, resumió Mitzig.
Esa búsqueda se verá reflejada en la oferta de este sábado.
La cabaña pondrá a disposición 3 toros puros de pedigree y 39 puros controlados, todos Angus Colorados. También habrá vaquillonas de rodeo puro controlado, incluyendo un lote de vaquillonas paridas y premiadas con servicio de primavera.
Estas últimas están comenzando a parir: Mitzig explicó que ya llevan aproximadamente un cuarto de la parición de primavera y que las preñeces corresponden a Huetonca.
Un remate que también busca acompañar al productor
La propuesta comercial fue pensada para facilitar el acceso a la genética de La Ilusión. El remate contará con hasta 150 días de plazo o cinco cuotas consecutivas iguales, además de tarjetas rurales y un descuento por pago contado.
Uno de los puntos destacados es que la cabaña decidió realizar el remate sin gastos para el comprador, asumiendo un esfuerzo adicional para mejorar las condiciones de compra.
También están abiertas las preofertas, que ofrecen importantes descuentos para quienes participen de esa instancia previa.
Más allá de las condiciones comerciales, el segundo remate anual tiene para Mitzig un significado que excede ampliamente una jornada de ventas. Es la continuidad de un proyecto que comenzó como una ilusión y que fue tomando forma a partir de metas concretas.
“Siempre me fui poniendo metas y sueños. Una de mis metas era llegar a la Exposición de Bahía Blanca, de Villa Bordeu, y no solamente llegué por primera vez, sino que ya hemos sacado grandes premios, importantes premios”, contó.
Después llegó otro de esos objetivos: hacer un remate propio.
“Cuando se empezó a gestar todo, el año pasado, cuando lo vi que lo pude lograr y llegar a eso fue muy emocionante”, recordó.
Y quizás allí aparezca uno de los aspectos más valiosos de la historia de La Ilusión: la devolución de quienes compraron sus animales y vuelven para contar que la genética respondió.
“Que la gente apueste y le guste, que venga, te acompañe y te diga que el toro le anduvo bárbaro, que la vaquillona también, que no tuvo problema, eso es como un mimo, una satisfacción muy grande para mí”, expresó.
“Uno está todo el día atrás de esos animales. Pasa mucho tiempo y deja muchas cosas de lado para que ese producto, ese animal, llegue en las mejores condiciones.”
Mucho más que un nombre
El nombre de la cabaña terminó convirtiéndose casi en una definición de su propia trayectoria. Cuando Mitzig eligió llamarla La Ilusión, era literalmente eso: un sueño que todavía estaba por cumplirse.
“Cuando arrancó el nombre de La Ilusión, era una ilusión, básicamente era una ilusión. Pero logramos que cada meta que me fui proponiendo la fui cumpliendo, y se fue cumpliendo satisfactoriamente, para bien y con buenos resultados y mucha alegría”, afirmó.
Ese recorrido permite entender que el remate del sábado no es solamente una fecha más del calendario ganadero. Es una vidriera de un proceso de selección que busca sostener una identidad propia y una genética pensada para el ambiente.
La apuesta por el Angus Colorado, la búsqueda de padres, la selección de animales funcionales, la participación en exposiciones y el contacto posterior con los productores que compran la genética forman parte de una misma construcción.
Y detrás de todo eso está también el esfuerzo cotidiano que Mitzig reivindica como parte inseparable de la actividad.
“El tema cabaña y el campo en sí es una profesión muy sacrificada, pero tiene sus buenas recompensas. Uno hace lo que le gusta y tiene su recompensa y su felicidad”, sostuvo.
En ese camino, Mitzig también destaca el acompañamiento de su familia, fundamental para sostener un proyecto que demanda tiempo, dedicación y una enorme cuota de compromiso.
Este sábado, entonces, La Ilusión volverá a abrir las tranqueras de su trabajo para mostrar el resultado de ese camino. Será el segundo capítulo de un remate que nació de un sueño y que hoy busca consolidarse sobre una base mucho más concreta: calidad, genética Angus Colorado, adaptación y la confianza de los productores que ya comenzaron a comprobar los resultados en sus propios rodeos.
Infosudoeste
























