La Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) celebró los 50 años de su Criadero de Semillas, un establecimiento que se convirtió en una pieza fundamental para el desarrollo de la entidad y su participación en el mercado de semillas. El aniversario permitió repasar una historia marcada por la investigación, la innovación y el acompañamiento de las cooperativas y sus productores asociados.
Durante el encuentro, Marcos Prenna destacó la importancia de aquel proyecto que comenzó hace medio siglo y que sentó las bases para el crecimiento de una de las áreas estratégicas de la organización.
“Fue el primer emprendimiento fuerte de lo que hoy conocemos como Insumos. Las cooperativas se habían reunido inicialmente por necesidades vinculadas con la comercialización de granos, los seguros agrícolas y la provisión de algunos insumos. Pero este proyecto marcó un hito, porque significó ingresar en una actividad relacionada con la investigación, la innovación, el desarrollo y la mejora continua”, explicó.
Prenna, que lleva casi 30 años formando parte de ACA, consideró que el aniversario representa una oportunidad para valorar el camino recorrido y reconocer a quienes hicieron posible la consolidación del criadero.
Una apuesta que transformó el perfil de ACA
El directivo recordó que la iniciativa tuvo un fuerte impulso de los productores asociados a las cooperativas del sudoeste bonaerense y La Pampa, además del respaldo del Consejo de Administración y de las distintas conducciones de la entidad a lo largo de los años.
En ese proceso, destacó especialmente la figura del ingeniero Rubén Miranda, uno de los referentes históricos del establecimiento, cuya impronta profesional y metodología de trabajo continúan presentes en las nuevas generaciones.
“Uno viene acá y ve esa cultura en la gente joven que quedó, muchos de ellos formados en este lugar. Es muy lindo mirar esa película a mediano y largo plazo y comprobar que esa impronta sigue hacia adelante”, señaló.

El objetivo inicial de desarrollar genética propia permitió que ACA construyera una presencia importante en el mercado de semillas, con materiales adaptados a diferentes regiones, buen comportamiento sanitario, calidad industrial y potencial de rendimiento.
Actualmente, la entidad tiene participación en prácticamente todos los cultivos extensivos, entre ellos trigo, maíz, girasol, sorgo, soja y cebada.
“Nosotros, los productores, las cooperativas y ACA también podemos hacer innovación, desarrollo, investigar e invertir en las mejores tecnologías que hay en el mundo”, remarcó Prensa al explicar la filosofía que sostiene el proyecto.
Biotecnología para acelerar el mejoramiento genético
Otro de los aspectos centrales de la evolución de ACA fue la incorporación de herramientas biotecnológicas. En ese sentido, Prensa destacó el trabajo que se desarrolla en el laboratorio ubicado en Pergamino, donde se aplican metodologías de biología molecular para acelerar y ganar precisión en la obtención de nuevas variedades e híbridos.
Entre las tecnologías utilizadas mencionó el desarrollo de doble haploides, una herramienta que permite acortar significativamente los tiempos de los procesos tradicionales de mejoramiento genético.
“Varias de las variedades que estuvimos viendo en los ensayos, que ya se están lanzando y se van a seguir incorporando al mercado, fueron obtenidas mediante esa metodología. Esto permite acortar plazos y lograr un salto genético, mejorando el rendimiento y el comportamiento de los materiales”, explicó.
El desafío, agregó, es sostener ese ritmo de innovación en un mercado cada vez más competitivo, donde participan empresas nacionales e internacionales.
En materia comercial, Prenna destacó que ACA comercializa más de un millón de bolsas de trigo por distintas vías, incluyendo regalías, semillas fiscalizadas, licencias, sistemas de recuperación de valor y exportaciones. Ese volumen representa un piso que la entidad busca sostener y superar.
También puso en valor los resultados obtenidos en los ensayos comparativos de rendimiento realizados en Cabildo. Durante la campaña pasada, algunos materiales superaron los 10.000 kilos por hectárea, una cifra que refleja el potencial genético alcanzado.
“Con buenos años, buenas condiciones y buen manejo, nuestros materiales están en condiciones de liderar ensayos comparativos de rendimiento y también de expresar ese potencial en los campos de los productores”, sostuvo.
Finalmente, el directivo dedicó un reconocimiento especial al personal del criadero, destacando la experiencia de quienes desarrollaron allí toda su vida profesional y el empuje de una nueva generación de ingenieros agrónomos que continúa impulsando mejoras e inversiones.
“Hay gente de mucho compromiso con el proyecto, con ACA y con las cooperativas. Muchos pasan su vida laboral en este lugar. Ver sus caras de alegría y emoción por lo que estamos viviendo es realmente muy lindo”, concluyó.
Foto: Bochi Cantamuto
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