La última campaña de trigo en el sudoeste bonaerense dejó una paradoja clara: rindes muy altos, pero calidad comprometida. En la jornada realizada en Coronel Dorrego por la Chacra Barrow y el Ministerio de Desarrollo Agrario, Raul Alejandro Corral puso el foco en ese contraste y en cómo leer esos resultados para proyectar la próxima campaña.
Rindes que diluyeron la calidad
“El año pasado las condiciones climáticas fueron espectaculares para el rendimiento”, explicó Corral, al repasar lo ocurrido en la zona de Dorrego, San Cayetano, Gonzales Chaves y Tres Arroyos. Sin embargo, ese mismo escenario terminó jugando en contra de la calidad: “Tuvimos muy bajas proteínas, en promedio por debajo de nueve”.
El análisis de muestras de lote confirmó además que esa caída impactó directamente en los parámetros industriales: “Los glútenes también fueron muy bajos, por debajo de veinte, incluso en muchos casos donde no se formaba el gluten”. Esa situación se tradujo en una menor fuerza panadera y complicaciones en trigo pan, mientras que en trigo candeal también se observaron caídas marcadas.
La explicación, según el especialista, está en un fenómeno conocido pero que esta campaña se expresó con fuerza: la dilución del nitrógeno. “Al haber más rendimiento, ocurre una dilución. Y esta dilución se vio en todo el país”, señaló.
“Por cada tonelada que aumentó el rendimiento, la proteína cayó: en esta zona, cerca de un 1%”
Manejo y diagnóstico, la deuda pendiente
Más allá del clima, Corral remarcó que el manejo fue determinante en los resultados de calidad. “Cuando hablamos de ambiente no es solo el clima, también es el manejo del cultivo”, aclaró.
En ese sentido, uno de los datos que más preocupa es la baja adopción de herramientas básicas: “Alrededor del 30% de los lotes relevados tiene análisis de suelo”. Para el técnico, ese número marca un límite claro a la hora de ajustar la nutrición: “En el análisis de suelo tenemos el punto de partida para hacer un buen diagnóstico”.
Incluso fue más allá al plantear que el problema no solo afectó la calidad, sino también el potencial productivo: “Con niveles de proteína tan bajos no solo se afecta la calidad, también el rendimiento. Probablemente, con más nitrógeno, los rindes hubiesen sido mayores”.
Señales del lote para ajustar la próxima campaña
El relevamiento también dejó otros indicadores importantes, como la presencia de malezas en las muestras: “El 70% presenta semillas de maleza”, comentó Corral, marcando otro aspecto a corregir dentro del sistema productivo.
Pero el mensaje central apuntó a lo que viene. Con la próxima campaña en el horizonte, el especialista insistió en separar lo que no se puede controlar de lo que sí: “La precipitación no la podemos manejar, pero sí podemos mejorar el manejo, hacer análisis de suelo, monitoreos y diagnósticos”.
“Hay que apuntar no solo a rendimiento, sino también a calidad: este año los parámetros cayeron a niveles muy bajos”
En definitiva, el desafío será equilibrar productividad y calidad en un contexto donde la industria también siente el impacto. “Los aditivos no hacen magia, y con niveles tan bajos de proteína se complica el producto final”, advirtió.
Con más muestras relevadas y un trabajo articulado con productores y asesores, desde Chacra Barrow buscan profundizar el diagnóstico en toda el área de influencia. La consigna es clara: capitalizar lo aprendido para que la próxima campaña no repita el mismo desbalance.
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