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La Emplumada: una historia de campo, familia y producción

Entre Sierra de la Ventana y Saldungaray, un proyecto familiar convirtió la producción de huevos a campo en una experiencia que combina bienestar animal, manejo regenerativo, tecnología y cercanía con el consumidor.

El ingeniero agrónomo “Tato” Alberto Tato Orozco, junto a Lourdes Macias, la pequeña Helena y Diego Marenco, llevan adelante La Emplumada, un emprendimiento habilitado por los organismos oficiales que busca que cada huevo llegue fresco a la mesa y que la producción sea parte de un sistema más amplio y sustentable.

El huevo forma parte de la alimentación cotidiana de millones de personas y Argentina se encuentra entre los países con mayor consumo por habitante. Pero detrás de ese alimento existe un mundo productivo que en los últimos años comenzó a prestar cada vez más atención al bienestar animal, la sustentabilidad y la forma en que se produce.

En ese contexto aparece La Emplumada, un proyecto familiar que desarrolla producción de huevos a campo en un establecimiento ubicado entre Sierra de la Ventana y Saldungaray.

La propuesta tiene una particularidad: las gallinas viven a campo, dentro de un sistema de pastoreo rotativo que busca integrar la producción avícola con el manejo regenerativo del suelo.

Tato, ¿qué hay detrás de este concepto de huevos a campo y por qué eligieron desarrollar este sistema?

Nosotros no hablamos de “gallinas felices”. No nos gusta ese término. Nosotros hacemos huevos de campo, priorizando el bienestar animal.

Es un huevo de nicho, que se diferencia desde el punto de vista nutricional, de calidad y también de frescura. En estos proyectos, la prioridad que le damos es llegar a la casa del consumidor lo antes posible.

Hoy estamos en dos o tres días: el huevo que pusieron las gallinas está en la casa de nuestros consumidores. Eso también nos abre un abanico de posibilidades para tener contacto con el cliente, con el consumidor, que es el que finalmente decide.

“La prioridad que le damos es llegar a la casa del consumidor lo antes posible.”

Un gallinero que se mueve con el campo

¿Cómo funciona concretamente el sistema? Porque uno imagina la gallina en medio del campo, pero hay toda una infraestructura detrás.

La gallina está en el campo, en el medio del campo, con un gallinero móvil.

Es un gallinero de ocho por tres metros que funciona como refugio. Tiene las perchas, donde las gallinas duermen, y en un nivel superior están los nidales, donde ponen los huevos. Los nidales dan a una cinta central que permite recolectarlos, lo que garantiza que el huevo salga limpio y facilita bastante la tarea.

Ese gallinero se va moviendo dentro de un plan de manejo que estamos haciendo en el campo, que es un plan de ganadería regenerativa. Esto genera una sinergia muy linda con el sistema.

Lo vamos rotando cada tres o cuatro días. Entonces, el principal problema que tiene la industria avícola, que son los desechos y el guano, que tienen un costo de tratamiento, nosotros lo vamos dejando en cada parcela. De esa manera mejoramos la fertilidad de los suelos y vamos haciendo un sistema más sinérgico.

La gallina come balanceado, pero además está continuamente comiendo insectos y pasto. Está libre, se mueve, se da baños de tierra. Tratamos de favorecer el bienestar completo del animal.

Y eso se traduce directamente al huevo, porque lo que come la gallina va al huevo.

La producción avícola se integra al manejo regenerativo: las gallinas rotan de parcela cada tres o cuatro días y sus desechos quedan incorporados al suelo.

Para la base nutricional del sistema tenemos una sinergia muy linda e importante con Balanceados Crecer, de Tornquist, que nos apoya y nos da una parte fundamental de la alimentación.

Y esto no es simplemente juntar huevos que ponen las gallinas en el campo. Hay una estructura y una habilitación detrás.

Exactamente. Tenemos habilitación del Ministerio de Asuntos Agrarios y de SENASA. A su vez, estamos tramitando la certificación agroecológica y viendo si podemos también avanzar con una certificación de bienestar animal.

Creo que es algo bastante importante. En el mundo se le está dando mucha importancia.

Tradicionalmente, la producción de huevos se hizo en jaula. Ya hay países como Canadá, Nueva Zelanda y Suiza donde estos sistemas están prohibidos. Después está el sistema de galpón, donde las gallinas ya no están en jaulas y tienen mayor libertad, y después está este tercer sistema, que es el pastoreo rotativo regenerativo, que es el que apunta a brindar el mayor bienestar para la gallina, dentro de un ambiente más natural.

Tecnología, prevención y una producción familiar

Pero producir a campo también implica enfrentar desafíos que no aparecen de la misma manera en una producción tradicional. Uno de ellos son los depredadores.

¿Cómo hacen para tener las gallinas en el medio del campo y protegerlas de zorros y otros animales?

Son todos sistemas preventivos. No garantizan que no vaya a pasar nada, pero tratamos de minimizar los riesgos.

El gallinero está rodeado por una red de electropiolín con un boyero eléctrico, como usamos normalmente en ganadería. Y, a su vez, tenemos una Fox Light, que es una luz que se carga con energía solar y tiene luces azules, rojas y blancas que van disparando diferentes patrones.

Lo que busca es ahuyentar al depredador y evitar que se acerque. Son mecanismos preventivos. Después, obviamente, también está la suerte de que pase algo o no.

Hasta ahora parece que les funcionó.

Venimos invictos, gracias a Dios. Los sistemas preventivos funcionan.

También tenemos un veterinario que nos visita bimestralmente y hace todo el seguimiento. Estamos muy encima de todo esto.

Y tratamos de meter al sistema toda la tecnología que podemos. Incluso tenemos una cámara solar en el medio del campo que nos avisa ante cualquier situación rara.

“Acá hacemos todo de manera familiar, que es lo más valioso del proyecto.”

Porque además de todo lo productivo, está la familia. El proyecto lo armamos con Lourdes, mi compañera de vida y aventuras, como un proyecto familiar. Y nos asociamos con Diego Marenco, que está en el campo donde administro y donde funciona el sistema.

El tiempo compartido en familia es algo que no tiene precio. Lourdes y Helena participan del día a día, de la recolección, la clasificación y el empaquetado.

Eso también es parte de La Emplumada. Es una producción mucho más artesanal y requiere más horas dedicadas al sistema, porque continuamente hay que cambiar de parcela.

Por eso, si uno mira estrictamente los costos, es una producción que puede ser más elevada que la producción tradicional de jaula. Pero también es una producción de nicho, con otro nivel de trabajo y otra relación con el consumidor.

Y para nosotros tiene un valor enorme compartir ese tiempo en familia.

Una forma diferente de mirar la producción

La experiencia de La Emplumada también se vincula con una mirada más amplia sobre la producción agropecuaria. No se trata solamente de producir huevos, sino de integrar animales, suelo, pasturas y manejo.

El objetivo es que las gallinas cumplan su función dentro del sistema, que el suelo reciba nuevamente nutrientes y que los residuos que en otros modelos pueden convertirse en un problema pasen a formar parte del ciclo productivo.

En definitiva, parece que detrás de un huevo hay mucho más de lo que se ve cuando llega a la mesa.

Sí. Es un sistema biológico.

Y nosotros tratamos de respetar esa biología. La gallina está en su ambiente, come, camina, busca insectos, come pasto, se da baños de tierra y tiene la posibilidad de desarrollar sus comportamientos naturales.

Después está todo el trabajo que hacemos nosotros para que ese huevo llegue rápido, limpio y en buenas condiciones al consumidor.

Si alguien quiere conocer el proyecto, puede encontrarnos en Instagram como La Emplumada, donde mostramos cómo es el gallinero, cómo funciona el sistema y cómo participa la familia en el día a día.

Al final, de eso se trata este proyecto: producir un alimento de calidad, pero también recuperar una relación más cercana entre el consumidor, los animales y el campo.

Y quizá allí esté la verdadera diferencia. No solamente en el huevo que llega a la mesa, sino en todo lo que ocurrió antes para producirlo.

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