Cómo harías para presentar un Curriculum Vitae del Campo Argentino? Fue la pregunta que motivó a escribir estar palabras. Creo que la IA colapsaría intentando darle forma o explicando, qué hacemos, para qué estamos preparados, cómo nos componemos, nuestros números, producciones, idiosincrasias, costumbres, tradiciones, tecnología y cuánto querramos enumerar, no habrá forma de que alguien este dispuesto a “estrechar las manos” de semejante diversidad, al menos si queremos ver las mil caras que nos componen.
Los grupos de Wap tienen sus propias características, pero uno en particular es capaz de juntar la “Biblia y el Calefón” llevando a debates realmente profundos, en estos días donde existen grandes controversias respecto a la caravana electrónica, su obligatoriedad, sus objetivos, pero sobre todas las cosas el debate perfiló, justamente a intentar comprender la diversidad de productores ganaderos, pasando desde los más encumbrados, estudiosos, avanzados, tecnológicos, hasta aquellos que a la hora de hablar de un “bastón lector”, todavía no conocen el uso de un correo electrónico, algo que a primera vista para muchos nos parece impensado y sin embargo en este enorme espectro cultural, aún tiene a demasiados, transitando la producción ganadera, como hace por lo menos 100 años –o más-atrás.
Y dije ganadera porque fue el motivo del debate, pero cualquiera de las caras productivas que uno mire, tiene los dos extremos: o acaso los que van camino a superar holgadamente los 150 millones de toneladas de granos, son los que aún en plena zona semidesértica, pasan un arado después de la lluvia y usan la semilla guardada de la última cosecha, que no fue necesariamente la del año pasado y cuya siembra en 100 hectáreas, seguramente llevará no menos de una semana, por maquinaria, tecnología, capacidad de compra de gas oil, etc, etc. Está mal? No se si ese es el término, pero cuesta encuadrarlo a la hora de una presentación de venta de nuestra manera de producir.
Hay muchas caras en este país productivo, esas que hablan de este acuerdo recientemente firmado con Europa, que permitirá seguramente hacer crecer la producción exportable, mientras discutimos cuánto tiene que valer el asado, ese mismo que como emblema, nos vuelve a tener en el primer lugar en el mundo con nuestros 49 kilos por habitante y por año, a la hora de consumir carne vacuna. Es raro no? Un país que estuvo fundido, con más de un 50% de pobres y sin embargo, se discute si está caro o está barato. Por lo menos, raro, pero son las dos caras, de pobres consumiendo como si fueran ricos.
Y eso somos, el mismo país que produce energía eólica en campos que muestran cientos de aspas girando, mientras debajo de ellos hay otros miles de campos que ni siquiera tienen energía en sus establecimientos. Los mismos que marcan récords productivos en aceite de soja o los mayores de trigo en su propia historia y sin embargo tienen las mismas rutas y caminos –en realidad peores- que hace 50 años, con ingresos a puertos destruidos y sin infraestructura, con viejos camiones que no deberían pisar una ruta y una logística de acopio y de clasificación inexistente.
Todo en uno solo, pooles de siembra con chacras de 50 vacas, los mejores bifes del mundo en concursos de marbring con cientos de campos sin mangas ni corrales, siembra y cosecha satelital con varietales sin reconocimiento intelectual, grandes remates televisados y ventas de mercados a futuro vs cientos de kilómetros al rayo del sol para la hacienda o ferias sin sombra, ni bienestar animal en pleno Enero.
No hay manera de unirlo, no hay forma de ser uno solo cuando cientos de familias la pelean desde el mismo campo, cuando cientos de otros, son visitados apenas una vez por semana, a la buena de Dios, con destetes del 60% o campos de riegos por inundación con un altísimo grado de ineficiencia a la hora de aprovechar el agua.
El CV del Campo Argentino, sería solo una muestra para entender, el enorme retraso y las gigantescas ventajas que damos hacia el resto de nuestros propios competidores. Por eso, en estos tiempos, no hay lugar para dudas, no hay forma de seguir retrasándose a los que aún creen que el mundo nos va a esperar. El día es hoy, el mañana ya llegó. Se acabaron las preguntas, se terminaron los grises, es el final de una etapa de herederos de la tierra, de tenedores de “patas” y de otros lujos que nadie puede darse. Más que nunca, “Argentinos a las cosas”, el resto habrá elegido por “motu propio” quedarse en el camino.
Carlos Bodanza – Para Mañanas de Campo


























