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Ganadería en dos sus dos caras: dopamina en el campo y adrenalina en la industria

El ingeniero Adrián Bifaretti (IPCVA) describió un escenario poco frecuente: precios altos y expectativas positivas para el productor, mientras los frigoríficos enfrentan tensión por el costo del novillo.

Entre oportunidades y limitantes estructurales, la clave vuelve a ser la eficiencia. Hay dos caras de un mismo momento: mientras que el ganadero disfruta de los valores, el sector frigorífico desnuda grandes ineficiencias, que otrora, fueron “cubiertas”, por el proceso inflacionario. El Ing Adrián Bifaretti, conversó con Mañanas de Campo en las últimas jornadas realizadas en Bordenave.

Planetas alineados y la dopamina del productor

La charla arrancó con una metáfora poco habitual para el mundo ganadero, pero que rápidamente encontró eco entre los asistentes.

—Hoy encaraste una charla llena de neurotransmisores… dopamina y adrenalina. Para el ganadero, dopamina full, ¿no?

Bifaretti no duda: “Me gustó trabajar ese concepto porque la dopamina aparece cuando estamos en buenos momentos, cuando sentimos recompensa. Y eso hoy se percibe claramente en la ganadería”.

En Bordenave, con más de 550 personas participando de la jornada, el clima era elocuente. “Se habla de expectativas, de oportunidades. Es un momento donde, como dijimos, se alinearon los planetas”, agrega.

Ese alineamiento no es casual: escasez estructural de hacienda, buena relación insumo-producto, demanda global firme y un equilibrio relativo entre eslabones. Aunque con matices.

“Más allá de la adrenalina que está viviendo la industria por el abastecimiento y el precio del novillo, es un buen momento que hay que aprovechar”, señala.

El mensaje es claro: salir de la ganadería pasiva. “Hay que dejar de lado la lógica de tenencia y ser más eficientes. Sacarle más jugo al pasto. La tecnología está, la motivación también”.


“Es un momento donde se alinearon los planetas: hay precios, hay demanda y hay condiciones para producir mejor.”


Las limitantes estructurales y la otra cara del negocio

Pero no todo es impulso. La estructura productiva marca límites concretos.

—Mostraste que más del 70% de los establecimientos son chicos. ¿Eso condiciona este momento?

“Totalmente. Son sistemas familiares, con menos de 250 animales, y ahí aparecen dos restricciones fuertes: la financiera y la productiva”, responde Bifaretti.

La falta de respaldo agrícola pesa: “Un campo ganadero puro no tiene granos para sostenerse. Y hoy invertir en hacienda o infraestructura requiere mucho capital”.

A eso se suma el deterioro acumulado: “Muchos vienen de años difíciles, con problemas forrajeros e infraestructura. Algunos casi tienen que empezar de nuevo”.

Aun así, hay señales de cambio. “Se están reteniendo hembras, lo que marca decisiones reproductivas distintas. Tal vez no se compra un vientre caro, pero se arma desde adentro del sistema”.


“Podés tener precios históricos, pero si no hacés bien los números, incluso podés perder plata.”


Precio, eficiencia y el termómetro de la industria

La conversación avanza hacia un punto clave: la eficiencia siempre termina pasando por el bolsillo.

—La eficiencia muchas veces viene de la mano de lo económico

“Exacto. El precio es el gran incentivo. Durante años no lo estuvo, y eso se sintió. Hoy venimos de momentos donde una vaca valía lo mismo que un par de zapatillas. Eso hay que recordarlo”, responde Bifaretti.

Con valores actuales en niveles históricos, el desafío es no desaprovechar la oportunidad. “El precio ayuda, pero no alcanza. Tenés que mirar toda la ecuación: costos, campo propio o alquilado, manejo. La intensificación exige hacer las cosas muy bien”.

En paralelo, el IPCVA refuerza su rol tecnológico: “Trabajamos con INTA, universidades y proyectos concretos. Acá mismo hay experiencias con la Universidad Nacional del Sur y uso de drones para mejorar la retención hídrica”.

El objetivo es claro: “Más kilos con menos recursos, y con sostenibilidad”.

La adrenalina de los frigoríficos

La otra cara del momento aparece cuando se cruza el mostrador.

—Hoy la industria parece vivir otra realidad

“Sí, ahí aparece la adrenalina. Llegamos a estar más caros que el novillo australiano, y eso genera tensión. Pero también es parte de los ciclos”, explica Bifaretti.

Sin embargo, no todo es negativo. “Las oportunidades siguen siendo enormes, sobre todo para la exportación”.

Estados Unidos, China y la Unión Europea configuran un mapa favorable: “Hay más volumen en EE.UU., mejores condiciones frente a competidores, y en China algunos países quedaron en desventaja. Argentina logró sostener su lugar”.

Incluso en temas sensibles como la sostenibilidad, el país gana terreno: “Estamos bien posicionados en carne libre de deforestación, y eso es un diferencial importante”.

El cierre deja una síntesis del momento: “Hay tensiones, sí, pero también un escenario lleno de oportunidades. La clave es saber leerlo y actuar en consecuencia”.

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