Al frente de Cabaña La Esencia, Alejandro Aznar entiende la genética como una herramienta para mejorar la rentabilidad del productor comercial. “Elegimos el camino más difícil, pero también el más firme” asegura un hombre cuyo ejemplo de templanza, resiliencia y confianza en una idea, son parte de los argumentos para que cada logro sea una clara consecuencia, aquí no hay azar posible, todo está muy pensado.
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— Ale, cuando uno ve un toro en un remate, ves el fenotipo, los DEPs, los datos. Pero detrás de ese toro hay mucho más. ¿Qué es lo que ustedes buscan mostrar desde La Esencia?
Sí, a nosotros nos gusta mostrar todo eso, porque cuando vendés un toro o se insemina con un toro tuyo, ven el fenotipo, ven los DEPs. Para mí, esas son las fotos del toro y la película completa de todo lo que hay atrás de cada uno.
Y atrás de cada toro hay una selección exhaustiva de las madres, exigiéndoles, como a cualquier vaca de cría, que sean eficientes, fértiles, precoces sexualmente, que tengan buen útero, que desteten buenos terneros. La verdad es que eso no lo puedo mostrar en un remate, en un catálogo o simplemente mirando los toros. Tenemos que contar el programa genético y verdaderamente mostrarlo, que se vea esa parte que, para mí, es la más importante.
Porque si hablamos de la importancia de la genética, tiene que generar un impacto positivo en la rentabilidad de los productores comerciales. Y verdaderamente, la forma de mostrar eso es enseñar cómo producimos, que vean las distintas categorías en su lugar, haciendo lo que tienen que hacer: ganando kilos y siendo eficientes en la producción de carne.

— Muchas veces el productor busca “el toro”, como si existiera un animal ideal para todos. Pero vos planteás que hay un toro para cada rodeo y que primero hay que saber qué herramienta necesita cada productor.
Exactamente. Nuestros clientes saben lo que vienen a buscar acá. Después puede haber un toro que es más lindo, uno que es más feo, otro que tiene mejores números para tal característica. Pero el respaldo genético de provenir de un rodeo seleccionado por eficiencia de producción lo tienen absolutamente todos los toros.
Esa creo que es la garantía de La Esencia, lo que nos caracteriza y, en cierta forma, lo que nos diferencia.
— Hoy hablaste mucho de la conjunción entre fenotipo, información y datos. También apareció la belleza. ¿La eficiencia está justamente en encontrar el equilibrio entre todos esos factores?
Exacto. Muchas veces se escuchan debates sobre si tal característica o cuál otra, si la belleza, los números… ¿Y por qué no todo, sobre todo cuando no hay antagonismos?
Nosotros entendemos que es mucho más difícil, porque cuanto más características seleccionás, más lento es el avance. Pero, a su vez, es más sólido, porque no tenés puntos débiles.
“Nosotros elegimos ese camino, el del más difícil, el de ir por todas las características, aunque el paso sea lento, pero seguramente mucho más firme.”
Esa es nuestra elección: avanzar de manera más lenta, pero buscando que el resultado sea cada vez más consistente.
— Después de un muy buen remate de invierno, ahora volvés al clásico. ¿No aparece también ese desafío de preguntarte si no se pudieron haber “diluido” un poco las cosas?
Sí, está un poco ese miedo, pero hay que probar. Yo hoy, en mi etapa de la vida, siento que hay que probar y experimentar. Después, si sale, sale; si no sale, aprendimos. Es un poco eso.
Y relacionado con esto vamos a hacer algo distinto, algo medianamente novedoso, porque ya hay cabañas haciendolo, vamos a vender toritos de 15 meses.
Es una propuesta nueva para este remate, algo novedoso, y tiene que ver también con esto de hacer cosas nuevas y dejar que las cosas fluyan para donde tengan que fluir.

— Ya está la fecha y Saladillo vuelve a ser el escenario de un nuevo remate de La Esencia. ¿Cuál es la invitación para quienes quieran acompañarlos?
Los invitamos el jueves 3 de septiembre al remate de La Esencia, en la Sociedad Rural de Saladillo. Vamos a vender 60 toros de pedigree, dentro de los cuales hay mucho para 15 y 18 meses.
También vamos a vender 30 vientres de pedigree, y va a estar Cabaña La Guagua con toros de pedigree puros controlados.
Además, habrá muchos vientres de mucha calidad, con influencia genética de La Esencia, provenientes de distintos clientes que, la verdad, son vientres de excepción, tanto puros controlados como generales.
“Hay que probar y experimentar; si sale, sale, y si no sale, aprendimos.”
La cita será el jueves 3 de septiembre, en la Sociedad Rural de Saladillo, con la consignación de Pedro Noel Irey, en un nuevo encuentro de Cabaña La Esencia con sus clientes y con una propuesta que, además de genética, vuelve a poner en primer plano una filosofía productiva basada en la eficiencia y en la búsqueda de animales cada vez más completos.
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