Se terminó una semana más de mercado, en el borde del cambio de clima con lluvias, con un total de 19.484 animales para Cañuelas en toda la semana, que mostró los negocios con mucha cautela, sin grandes cambios, con un consumo planchado y que se encuentra a la espera, de que la primavera se exprese, de que gran parte de lo que está en los corrales comience a salir –aunque a estos valores tal vez se frene- y con la invernada que muestra en todos lados, signos de retención. Con todos esos argumentos, no hay mucho que haya variado en las últimas semanas.
Las vacas ya salieron en su grueso con todo lo que tenía que ser actividad de tactos, por eso tal vez por escases, es la única mercadería que se sigue defendiendo de buena manera. El consumo no hace pie y salvo un buen fin de semana climático, los mostradores muestran toda la apatía de un mercado que no tiene bolsillo, pero que tampoco ni frigoríficos ni carniceros, han sabido cambiar, diferenciado precios y mercadería.
La invernada transita la misma calma, solo tal vez, la falta de oferta sea lo que comience a apretar, con una primavera muy próxima, con ciclos alargándose, sobre todo en la recría, con terneras muy retenidas, no hay cambios en valores y solo remates especiales, tal vez la próxima semana con la semana Angus de Palermo y condiciones especiales, se vean los primeros indicios de cambio, por el resto, no hay más nada. O sí, algún plazo extraordinario, buscando cambiar la ecuación que no tiene otra manera.
Por eso, lo que si sorprende y parece ir por un carril total y completamente diferente, es la campaña de reproductores. Ni el mejor de los positivistas hubiera planteado que un toro Puro Controlado de la raza Angus, tan solo en lo que va de Septiembre, el promedio ronda los 8.5 millones de pesos. Imaginen, hablamos de promedios, cuando vemos remates que promedian los 10 millones, con los colorados haciendo fuertemente la diferencia, pero sin bajarse los negros, de los 8.2 millones de pesos. Campañón para la reposición de un reproductor, que hoy todos ven en el impacto que la compra de un toro produce, en los datos que hoy prácticamente no hay remates sin genómica, en la confiabilidad, y del otro lado, un comprador que elige mucho, que sabe y que ya son pocos los que compran sin información.
Los vientres son parte de esta “locura ganadera” que es una suerte de tren a toda velocidad, sin tiempo para mirar a los costados. Las vaquillonas angus puras controladas, no tienen techo: vimos vender vaquillonas al parir arriba de los 6 millones de pesos, y el promedio de Septiembre, está en los 3,7 millones, prohibido sacar cuentas en dólares. Y ver vaquillonas para servicio en 3 millones y que promedien los 2.6 millones de pesos, es parte de esta locura. Como sea, bienvenida la locura, con el interrogante que será muy difícil crecer, porque será casi imposible, que a estos valores, ingresen nuevos ganaderos al sistema.
La primavera casi está encima y las preguntas del consumo, los valores, la oferta, el Niño y la política, dan vueltas una y otra vez en la ruleta del futuro. Pero eso, por ahora es materia de otro análisis y al menos el de hoy, es para disfrutar el momento.
Carlos Bodanza para Radio Nacional y Campo Total Web
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