A poco más de un año del lanzamiento del Campo Gaia, la herramienta de inversión diseñada por la Asociación de Cooperativas Argentinas para conservar tierras productivas dentro del ecosistema cooperativo y generando una solución sostenible a largo plazo, Joaquín Burs repasó de qué se trata la propuesta y la evolución que ha tenido.
“Es una plataforma digital desarrollada para poder reunir fondos para la compra de campos, de modo de ofrecerle a los miembros del tejido cooperativo, la posibilidad de invertir en establecimientos productivos y participar de la renta que generen”, explicó en el inicio de la charla con Mañanas de Campo, el integrante del equipo de Campo Gaia.
“Lo que se busca es ofrecer a todos los asociados o integrantes de las cooperativas que conforman ACA, la posibilidad de invertir en diferentes establecimientos productivos a lo largo y ancho del país”, agregó.
Fideicomiso
La estructura legal detrás de Campo Gaia, es un fideicomiso de administración, qué es quien realiza la compra del campo con el dinero aportado por los inversores y que ofrece una renta fija.
“En esta primera instancia se estructura un fideicomiso por cada establecimiento, por cada campo, y se da en alquiler a cada una de las cooperativas. En este caso los inversores son las personas que financian la compra de este campo, y que en última instancia terminan siendo los beneficiarios del cobro de la renta”, detalló Burs.
En la actualidad hay dos proyectos en marcha bajo esta modalidad. Uno en la localidad cordobesa de Hernando, la capital nacional del maní, que fue el primer campo toquenizado de Campo Gaia. “Se trata de 147 hectáreas 100% agrícolas en las que se incluyó la rotación del maní y ya realizamos el pago de la primera renta del proyecto. Porque el acuerdo respecto al pago de los intereses era una vez por año, y el equivalente a los quintales de soja pactados, que son 12,15 quintales”.
La segunda inversión, en tanto, ya está abierta y es en la localidad de Guardia Mitre, partido de Adolfo Alsina. “Es un campo 100% ganadero de 1.436 hectáreas, de las cuales 900 están bajo riego, que es un plus muy interesante. La ronda de inversión ya está abierta para todos aquellos que tengan la billetera AL2 de ACA y quieran invertir”, explicó Joaquín.
En este proyecto de Guardia Mitre, el 30 junio finaliza el plazo para realizar la inversión, o puede cerrarse antes en caso de que no ya no haya hectáreas disponibles. Este establecimiento es operado por la Cooperativa de Patagones y Viedma, y la renta se pactó en kilos de carne a pagarse de manera trimestral.
Billetera AL2
El único requisito para poder invertir en los proyectos de Campo Gaia es ser parte de la billetera del ecosistema que es AL2. “El alta es muy rápida para personas físicas, para personas jurídicas ya se exige un conjunto de documentación, pero el trámite es prácticamente automático”, aseguró Burs.
La inversión se realiza directamente desde la aplicación de la billetera o desde la plataforma web, en www.campogaia.com.ar, simplemente ingresando con su usuario y contraseña de la billetera AL2. “Es decir, que en unos pocos clics ya deberían poder ser parte del negocio agropecuario”.
Inversores tokenizados
En cuanto a la metodología, la inversión consta en la compra de un token. “Básicamente un token es una representación digital de un activo real. Como nosotros no podemos representar digitalmente un campo, lo que hacemos es meter el campo dentro un fidecomiso y representar digitalmente las cuotapartes de ese fidecomiso. Entonces, el productor que compra un token, en definitiva, compra cuotas partes de ese fidecomiso”, indicó Burs.
“La tecnología lo que permite es particionar ese acceso hasta 100 dólares, con lo cual cualquier persona que tenga la billetera AL2 y tenga 100 dólares podría realizar una inversión en Campo Gaia”, agregó.
Volviendo al caso del campo operado por la Cooperativa de Patagones y Viedma, los intereses se pagan trimestralmente, proporcionalmente a la tenencia de tokens, en la billetera AL2 en pesos. “Ahí lo que se pactó con la cooperativa es que del año 1 al 3 van a pagar 65 kg de carne por año, del año 4 al 7 van a estar pagando 70 kg de carne y del año 7 al 10 pagarán 75 kg de carne”.
Pero más allá de la inversión por la renta operativa, desde Campo Gaia en el caso de Guardia Mitre destacan el desarrollo inmobiliario que está avanzando en esa zona y en todas las costas del río Negro.
“Vemos con muchísimo potencial el desarrollo inmobiliario que está ocurriendo y eso conlleva la revalorización de la tierra, que en definitiva es una renta a capturar cuando uno vende el token”. En ese sentido, Burs explicó que si bien no es algo que se puede pactar de antemano, “lo que sí nosotros proporcionamos es una retasación anual de cada uno de los establecimientos para que aquel que quiera salir antes del vencimiento del fideicomiso, que es a los 10 años, pueda hacerlo a un valor actualizado de mercado”.
Ahora bien, ¿qué ocurre con la inversión y la participación de cada aportante al cumplirse el mencionado plazo de los 10 años? “Se realiza una asamblea de beneficiarios en la que se vota por la disolución o la continuidad del fideicomiso. En caso que se decida la disolución, el campo se vende y se hace un reparto entre todos los tenedores proporcionales de los tokens; y en el caso de que se continúe, se renegociará el contrato con el operador para mantener toda la producción y lo inherente a ella dentro del tejido cooperativo”, explicó.
ACA hay respaldo
Este proyecto fue ideado y desarrollado por ACA, que es la que armó la estructura de Campo Gaia como sociedad anónima y funciona como el vehículo tanto legal como financiero, para que las compras de los establecimientos sucedan, en conjunto con todas las cooperativas y sus socios. “Lo que hizo ACA fue estructurar esta sociedad anónima que es la responsable de la administración de los fideicomisos y en caso de que sea necesario un pasaje financiero para lo que es la compra del establecimiento. Es decir, ACA lo provee y luego con la reventa de esos tokens se va desarmando esa posición, dado que el interés genuino de ACA no es comprar campos, sino facilitar la compra de campos por parte de inversores”.
Con el agregado de que esos campos quedan 100% dentro del ecosistema cooperativo.
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