“Mil ejemplos da la vida, pa´l que los quiera tomar, no es fácil poder sacar, tanta agua de un solo aljibe, pero siempre se consigue cubrir la necesidad”, dicta la Biblia de “Herencia pa´un hijo gaucho” de Larralde, resaltando las veces que la vida nos permite mirar y aprender.
Y vaya si este mundial ha sido un aprendizaje para todos los Argentinos, no hay manera de que tan en solo en un mes, hayamos tenido tanto ejemplo a la vista, de gente parida por estos pagos. Sin dudas hay un líder, hay un tipo completamente diferente a todos, los nuestros, los ajenos, los de todos y cada uno de los que uno pueda comparar, vaya si es diferente el hombre.
Primero, porque es el mejor de todos, a esta altura no hay mucho para debatir al respecto, siempre y cuando lo posicionemos en tiempo y espacio, nunca me gustó comparar épocas ni ídolos de otros tiempos, hoy, acá y ahora, nadie le ata los cordones a este gaucho nacido por acá, aunque crecido gran parte en otro continente, algo que tal vez, lo protegió de toda la mucha mugre, que solemos tener dando vueltas por aquí, a la hora de los éxitos. Como fuera, hoy cada día, cada partido, cada conferencia de prensa, en cada éxito, ha sido siempre ejemplo, de humildad, de clase, de palabra, de actitud y de esas ganas eternas de ir para adelante.
Y el resto se contagia, en las malas han sacado en todo momento lo que son capaces, en la presión entendieron que solo haciendo mejor lo que mejor saben hacer, se puede llegar a un objetivo. No hay chicanas, no hay atajos, no hay impaciencia, ni enojos ni exultación, solo seriedad y compromiso, pero siempre con la humildad de entender de donde se viene, que significan para el resto, que mochila cargan a la hora de los emociones.
Y todo esto no es posible si quienes deben darle un marco, no fueran casi perfectos, porque hablar del cuerpo técnico que los dirige, es prácticamente eso. Nunca una crítica hacia otro, nunca una palabra de más, siempre con los pies en la tierra, hablando solo de fútbol, entendiendo que es solo un deporte, pero sabiendo también que atrás cargan de todo, más allá de enormes ilusiones. Trabajan como equipo, debaten en conjunto, toman decisiones en las difíciles, no tienen temor a equivocarse porque saben que puede ocurrir y sin embargo, tienen la grandeza de hacerse cargo si les toca hacerlo equivocadamente.
Por todo eso y mucho más, hablar de la Selección Argentina es sin dudas el mayor orgullo que tendremos en estos tiempos y seguramente de esta Selección se va a hablar años, más allá del resultado, porque el éxito lo alcanzaron sobradamente, si es que esa palabra hace justicia sobre esta cuestión que creo es más grande aún, que un simple “éxito” si tenemos que describir lo alcanzado.
Ojalá nuestro país como equipo, nuestra política como cuerpo técnico, nuestros políticos como jugadores, y nosotros como hinchas de la “otra” celeste y blanca –no la deportiva justamente- tomáramos como ejemplo lo que han hecho estos muchachos, porque son eso simplemente, estamos hablando de veteranos de 39 años y un promedio que no supera los 30 sin Leo y Ota, porque el cuerpo técnico apenas alcanza los 50, mientras que todo nuestro arco político, en lo único que ha tenido históricamente experiencia, es en robar, en no jugar en equipo, en hacer cosas para la tribuna y en jamás, pensar en un bien común. Por eso, necesitamos derramar lo de la cancha, sobre el senado, las cámaras, los consejos deliberantes y cuánto ámbito, tome decisiones a diario jugando para nuestro país, porque hasta ahora, parece que solo hubieran jugado y jamás, en serio.
Hoy salvo los de mente muy estrecha, los de cabeza muy chata, los de pocos sueños, los muy limitados de sangre, no están contentos por Leo y sus muchachos, el resto de los que respiramos patria, no hay manera de habernos puesto tan alto en el orgullo, la satisfacción y el sentirnos argentinos. Ojalá podamos imitarlos, aunque sea un minuto, con eso, habremos tenido en ese minuto, un país mejor que en los últimos 50 años.
Carlos Bodanza – Para Mañanas de Campo

























