Siendo las 21 hs miro el reloj nuevamente y las agujas parecen congeladas. Nada, ni un minuto apenas desde aquella vez que decidí mirarlos, en esta larga espera que significa la previa de un partido. Apuro un poco el trago porque hay que cenar antes, no se puede otra vez vivir atragantado, como en el último almuerzo, donde por momentos entre sufrimiento, desazón, alegrías, desconcierto, locura y atracón, el milagro fue salir vivo, que esa costilla de asado que me sirvieron, no terminara atragantada, o peor aún, clavada en la pantalla del televisor que devolvía los festejos de lo que hacía apenas 10 minutos, era directamente un velatorio.
Si existe una frase que nos resume por completo, es que vivimos como jugamos. En realidad juegan ellos, pero representan a todo lo que somos, por talento, por entrega, por locura, por pasión, por tanta pero tanta incertidumbre, es un fiel reflejo de lo que somos como sociedad, esa que sabe que haciendo bien las cosas, que cada uno entendiendo lo que tiene que hacer, sin dormirse, sin distraerse, sin pensar en lo que deberíamos pensar, sabemos lo que somos capaces. Pero somos Argentinos y eso que nos lleva a la gloria, nos deposita muchas veces en el infierno. No hay manera de desconocer, que todo lo que estos muchachos son en la cancha, somos nosotros en la vida.
Entre los tantos cientos de miles de “reeles” que por estos días consumimos, me quedo con un ex técnico de Colombia, explicando los motivos por los cuales Argentina llegó hasta donde llegó: “nosotros los técnicos, podemos diagramar y estudiar todo, qué hacer, cómo hacerlo, cuáles son las fórmulas, pero hay algo más que se tiene o no y eso es lo que hace diferente a los Argentinos, viven con el corazón en la mano. Por eso, el ejemplo siempre es que deberíamos ser argentinos en la cancha, para expresar con el corazón lo que somos capaces de dar, nos puede ir mal o bien, pero si dejamos el corazón, el resultado ya está decidido”, explica en esta arenga donde deja claro que los Argentinos son “agrandados, creen tanto en sí mismos, que no hay manera de soportarlos, pero ahí esta el secreto, yo me pregunto, todos y cada uno de nosotros, cree como cree un Argentino en sí mismo?”, finaliza en su motivadora explicación de por qué la celeste y blanca, suele llegar hasta donde llega, cuando las explicaciones lógicas, no suelen avalarlo.
Ya falta menos, en un ratito nada más comenzará un nuevo partido que nos pondrá a todos bajo una misma causa, y sí, se me ocurrió escribir esto minutos antes de saber el resultado, porque en definitiva este pensamiento va mucho más allá, sería muy injusto tener que explayarlo con el resultado puesto, cualquiera sea, porque no cambiaría la lógica de lo dicho, simplemente de un lado o del otro, resaltaría una esencia que es única, que es la misma que todos los días como país, nos lleva a fracasar o a sentirnos únicos, que es en definitiva lo que somos, pero a diferencia de lo que ocurre en la cancha, nos han enseñado con políticas que no es tan así, que fracasamos porque no creemos en tal o cual, cuando en definitiva, como dice el Colombiano, deberíamos creer solo, en nosotros mismos.
Hoy como país, también estamos peleando una clasificación, la de seguir hacia adelante, más allá del resultado, con tristeza o con euforia, debemos creer que para adelante está lo mejor que podríamos tener, porque hacia atrás está sin dudas la peor Argentina de toda la historia, llena de vergüenza, de rencores, de mentiras, de robos, de humillación, la Argentina que nos merecemos, está en un camino que va hacia arriba, con una cuesta, con un esfuerzo, pero no debe ni tiene que retroceder. Porque hay algo que no podrán quitarnos, las ganas, las mismas ganas de siempre, de seguir creyendo que se puede.
Carlos Bodanza – Para Mañanas de Campo

























