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La caravana electrónica es para toda la vida

En tiempos de identificación electrónica obligatoria para los bovinos, la Asociación de Cooperativas Argentinas pone el foco en la calidad y durabilidad de las caravanas que comercializa

A partir de este año la trazabilidad electrónica pasó a ser obligatoria en bovinos en Argentina. En un mercado con distintas opciones, es útil para el productor conocer qué diferencias existen entre los dispositivos disponibles y qué debería considerarse al momento de la elección. En ese marco se dio en Mañanas de Campo una charla con Juan Ghirardi, veterinario responsable de Identificación y Trazabilidad Ganadera en la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).

Leader Products es la compañía australiana cuya representación tiene ACA en Argentina. Se trata de la empresa líder en su país en identificación bovina y unas de las referentes a nivel mundial. “Las caravanas que estamos representando son de muy buena calidad y cuentan con una muy buena tecnología”, indica Ghirardi.

– ¿Qué atributos diferencian a las caravanas que está vendiendo ACA respecto de las alternativas disponibles?

– Hay dos tecnologías en el mercado, el HDX y el FDX. Hay países que se han inclinado solamente por el HDX, como Australia, Uruguay y Canadá, y nosotros estamos trabajando con esa tecnología. Con lo cual la calidad del chip es muy buena y lo que es construcción, materiales son de primera, porque estos países exigen muy buena calidad, con lo cual es un muy buen producto.

– ¿El chip que tiene la caravana tiene que estar ligado a un receptor?

– El chip de la caravana es de los que se denominan pasivo. Las caravanas no tiene tienen batería, son simplemente una antena con un circuito integrado. Esa antena es energizada cada vez que se le acerca un bastón, un lector, que emite radiofrecuencia. La caravana recibe esa radiofrecuencia, se energiza y responde con la información que tiene en la memoria.

– ¿Qué información tiene en la memoria?

– Un código de 15 dígitos que está compuesto por el país, que son los tres primeros números; la especie, que son los dos siguientes, y los 10 dígitos restantes son la identificación individual de cada animal. Esos 15 dígitos están grabados en ese en ese chip y son imposibles de reescribir.

Es un sistema de no escritura en la grabación de esta caravana, con lo cual le da esa característica de ser inviolable, no alterable y segura a nivel internacional. Por eso la adoptan todos los países.

– ¿Y dónde está la información de los animales?

– En los sistemas, en las bases de datos que se crean. Ya sea en software de gestión del campo o en el SIGSA de Senasa. Ahí está la información vinculada a ese código. La caravana la comparo con nuestro DNI. Todos tenemos un número de DNI y después tenemos todos los expedientes en la administración pública, desde el Renaper a cualquier organismo, que posee nuestro historial a partir de nuestro número.

La caravana es un DNI que vincula a toda la información de los animales.

– ¿Qué pasa con el chip una vez que el animal va a faena?

– Hoy lo que está marcando Senasa es el uso en un solo ciclo de vida, en un solo animal. Cuando el animal llega a faena, esa identidad tiene que ser transferida a la media res o a la carcasa. Esa transferencia se hace con la lectura del animal ya en línea de faena. Ahí ese código se transfiere al gancho o al garrón y así pasa a la carne.

Esa caravana que fue retirada con la cabeza, o en el caso que sea un bolo con el rumen, o un inyectable que se puede recuperar, ese chip tiene que ser destruido en faena en frigorífico. No puede volver a circular porque era un DNI.

– ¿Cómo evolucionó este producto en términos materiales, diseño, durabilidad?

– Esta caravana ha pasado todas las pruebas internacionales más exigentes y ha trabajado en mercados ganaderos. Tiene un diseño muy bueno que evita problemas de lesiones en las orejas, mejora la cicatrización en el punto de colocación, evita pérdidas por enganche, por tracción, porque tiene bordes redondeados. Está diseñada para ser aplicada y durar en el tiempo.

Hay que tener en cuenta que uno identifica un animal cuando es ternero, que eso es lo que obliga Senasa, pero el animal va a vivir 10, 12, hasta 14 años en el caso de una vaca de cría. Y el dispositivo colocado tiene que durar toda esa vida, con lo cual la calidad del plástico y del sistema de cierre está pensado para esa cantidad de años.

– Las caravanas van para hacienda bobina, pero también para otro tipo de haciendas, ¿no?

– La normativa 530 del 2025 que sacó Senasa es para bovino y bubalino. Las vacas y los búfalos son las dos especies comprendidas en esta obligatoriedad. El equino ya tiene un microchip inyectable como sistema oficial. Y en bovinos están permitidos tres sistemas: el inyectable, el bolo y la caravana. El más usado o masivo es la caravana por temas de conocimiento, practicidad de aplicación.

– ¿Cómo está organizada la red de comercialización de caravanas de ACA?

– Nosotros trabajamos con cuatro comerciales que tienen distribuido el país por zonas. Estos comerciales visitan las cooperativas que pertenecen a la red de ACA, y en los lugares donde no hay cooperativas visitan veterinarias o puntos de venta de insumos veterinarios. Luego tenemos dos depósitos, uno en Campana (provincia de Buenos Aires) y otro en Rosario, donde se hace la logística y desde donde se realiza la distribución.

– ¿Qué argumentos comerciales resultan más efectivos para posicionar este producto?

– Cuando uno compra un producto lo primero que ve siempre es el precio, pero también tiene que analizar de acuerdo a la función cuánto quiere que dure. La caravana que nosotros estamos vendiendo lo que asegura es esa durabilidad, esa extensión del uso porque es un muy buen producto a nivel de construcción y de materiales, que a veces otros fabricantes no lo consiguen.

– En caso de que se rompa la caravana, ¿puede ser reemplazada?

– Como son dos dispositivos se llama binomio. Porque es una caravana tarjeta que va en la oreja izquierda y una caravana botón que tiene el microchip, que va en la oreja derecha. Si se pierde la caravana visual, la tarjeta plástica, el animal se puede mover igual y comercializar con la caravana electrónica colocada.

Si el animal perdió la caravana electrónica, lo que dice Senasa es que se tiene que reemplazar el binomio completo. Colocarle otro binomio con otro código a ese animal porque permanece dentro del mismo Renspa donde estaba, es decir, no perdió su trazabilidad. Y dar de baja el anterior.

Si se pierden los dos dispositivos, el animal pierde la trazabilidad. Esa es la situación más compleja y se puede dar en el caso de que alguien mueva un animal solo con el botón electrónico y lo pierda durante el transporte. Ese animal puede llegar a faena sin ninguna caravana, y no podría ser exportado, no tendría trazabilidad.

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