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Opinión

Lumbalgia revolucionaria

Con una mirada divertida, el dolor y una afección pueden ser buenos motivos de reflexión.

El domingo pasado, Carlos les comentó que andaba con algún problema de salud. Les cuento que, como una burla del destino, mi cuerpo ha decidido militar. Sí, sin consultarme y sin asamblea, una parte de mí ha tomado partido. Mi pierna izquierda, envalentonada, comprometida con una ideología que jamás compartí, ha decidido adherirse con fervor a la causa… de la hernia de disco.

Todo empezó con un pequeño dolor en la cintura. Nada grave, pensé. Una travesura neural. Pero no: era el primer aviso. Luego vino el dolor, constante, insistente, como un militante que no te deja cruzar la vereda sin recordarte su lucha. Y ahí comprendí: la hernia no era solo una afección médica. Era una manifestación ideológica. Un piquete en mi sistema nervioso. El disco L4-L5 y L5-S1, hizo que la izquierda —mi izquierda— se radicalizara.

Mientras mi pierna derecha sigue fiel al liberalismo, la otra va por la vida exigiendo descanso, calor, sesiones de kinesiología, quiropraxia y algún que otro antiinflamatorio con nombre soviético. No hay diálogo posible. Cada paso es una declaración de principios. Cada intento de correr, una huelga general.

Yo, que nunca fui afecto a ese tipo de ideologías, me encuentro ahora en literal conflicto interno. Porque no se trata solo de dolor: es un manifiesto corporal.

El viernes, muy temprano, de cúbito ventral, un médico especialista y ayudado por un tomógrafo, me instiló -es decir, me colocó con mucha delicadeza y poco a poco- una anestesia en búsqueda de bloquear la propagación del impulso nervioso y, luego, un corticoide para calmar el piquete envalentonado de la nueva doctrina lumbar que se rehúsa a colaborar con el sistema.

Hoy domingo, ausente de dolores izquierdosos de militantes de causas ajenas, sigo en alerta. No hay que darle la oportunidad de que busque alianzas extrañas.

Así estoy: por el momento en calma chicha. Pero preparado para que una Patricia Bullrich, transformada en corticoide, frene una hipotética embestida del dolor y las molestias de la izquierda.

José Luis Ibaldi – Para Mañanas de Campo

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