Que nos depara esta nueva página de este libro titulado 2026? Para algunos tal vez no signifique nada, es quizás una hoja más de cada día sin esperar demasiado, no son pocos los que tienen la mirada de que el cambio de año es algo inventado para que solamente algunos crean, que algo va a cambiar.
Sin embargo, que la “tierra pegue una vuelta” no puede no significar nada. Hasta energéticamente hay algo nuevo en ese recorrido, pero en definitiva quien lo hace diferente, es cada uno de nosotros. Habrá promesas, sueños, objetivos, siempre es bueno renovarse, creer que “eso que esperamos”, es posible, pero fundamentalmente, requiere de que actuemos en primera persona.
El más contundente de los cambios ocurre en el lado ganadero, años y años esperando este ansiado momento, donde las cosas en el mundo se han alineado para que lo del “boom ganadero” quede atrás y haya un contexto que va mucho más allá. Pero claro, “cuánto va a durar?” se preguntan algunos, “para que tantos cambios?” protestan otros, “siempre igual, nos piden cosas y hay que pagar algo más”, dirán otros. La diferencia, estará entre quienes crean que los cambios los hacemos nosotros o los cambios, los hacen los demás. Y allí, cuando las cosas ocurren, estará los que se preparan, los que están a la altura, los que nunca bajan los brazos y en el viento a favor, están exactamente preparados para agarrar la ola en lo más alto. El resto, como lo han hecho muchos, mirarán los éxitos ajenos y allí, es donde cada uno en este nuevo año, elije cada día.
Alguien pensó que podría ser posible que un día el régimen dictatorial de Maduro caería? No todos, por eso este año también nos ofrece la oportunidad de ser testigos de la historia en primera persona. Y es cierto que no es cuestión de rasgarse vestiduras por el “orden imperial” y sus cuestiones, pero al menos saber que a veces las cosas pueden suceder, nos obligan a mirar diferente, a tener una mínima esperanza que la “payasada y los payasos del mundo”, sufren sus consecuencias y si hay algo que este sujeto siempre fue, es justamente eso.
“La tierra se ha movido” dijo alguna vez Stephen King en uno de sus emblemáticos libros y la ficción y la realidad nos han demostrado mil veces, que la primera es incapaz de superar a la segunda, porque hasta el más disparatado de los sucesos, puede ocurrir, o acaso salvo el autor de los Simpson podría haber predicho el ataque a las Torres Gemelas y hasta ver al propio Donald Trump, convertido nuevamente en Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.
No hay que esperar cambios, hay que realizarlos, porque todo aquello que alguna vez creímos posible, puede suceder, más aún cuando aquellas mentes tan estrechas y limitadas de otros tiempos, poco a poco van sucumbiendo, cuando más allá de ese lema “extremo libertario” vaya decantando, podrá dejar en la superficie, la posibilidad de que aquellos que hagan las cosas como deben, apuesten con fundamentos, produzcan creyendo que hay un mundo serio y responsable – o al menos muchísimo más que nuestro limitado mundo- dispuesto a “comercializar”, entonces allí es donde nuestro país, está definitivamente condenado al éxito.
Hay una huella desconocida cuya denominación es 2026, no tiene ni mapa ni trazado, seguramente requerirá de mucha “muñeca” al transitarla, tendrá momentos donde sea difusa y pantanosa y otras donde la velocidad será toda la que cada uno quiera imprimirle. Pero no es apta para conservadores, tradicionalistas o incapaces de cambiar el manejo según el terreno. Es un camino verdaderamente “off road” y con una única particularidad: cada uno de nosotros elige el destino y sobre todo, la energía y la pasión necesaria para llegar o quedar en el camino.
Carlos Bodanza – Para Mañanas de Campo


























