La participación del Estado en el renta agrícola alcanzó el 62,5%, esto quiere decir que de cada $ 100 que genera una hectárea agrícola, $ 62,5 se destinan a impuestos nacionales, provinciales y municipales. En el caso del trigo la carga impositiva es mayor a la renta generada durante la cosecha, llegó al 104,4%.

Si este porcentaje de renta agrícola lo llevamos a la comparativa, nos encontramos que la contribución al Estado está 6,1 puntos porcentuales más que en diciembre de 2025. Para Córdoba este número es un poco menor, se registra que los impuestos pagados en la provincia son del 60,2%.

Según el informe publicado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada) el mayor impacto se debe a la guerra en Medio Oriente y el bloqueo existente en el estrecho de Ormuz.
Por ese canal marítimo circula el 50% de la urea a nivel mundial, fertilizante clave en la producción agrícola. Especialmente en el trigo.
El único problema no es el bloqueo de la urea, a esto se le suma el conocido problema de la suba de petróleo. Nicolle Pisani, economista jefa de Fada, explica que: “Esta edición está, más que nunca, marcada por la coyuntura nacional e internacional: suba de costos como el combustible que impacta en los fletes, actualizaciones de impuestos provinciales y baja rentabilidad”.
A qué se debe la suba
Nicolle Pisani comenta que el aumento del índice es un combo de dos cosas: “El principal inconveniente es la suba de los costos de producción, que hace achicar la renta agrícola, y el segundo problema es la actualización de impuestos provinciales y tasas municipales, que hace que haya más pesos a pagar por cada hectárea. Así, cuando la renta se achica, los impuestos representan una porción más grande, explica la economista.
Por un lado, se registró un fuerte aumento de los costos de producción. Por otro, como pasa habitualmente a comienzos de año, se actualizaron impuestos provinciales y municipales, lo que también suma presión.
“Este combo de costos en alza, ingresos ajustados y actualización de tributos provinciales, genera un efecto claro: aunque los impuestos que nos cobran no cambien estructuralmente, pesan más sobre una renta que es menor”, agrega Antonella Semadeni, economista Fada.
Los cultivos: el trigo en problemas
“El análisis por cultivo muestra realidades muy distintas, pero con un denominador común: la disminución de la rentabilidad”, advierte Fiorella Savarino, economista de Fada.
En soja, el Estado se queda con el 61,6% de la renta, mientras que en maíz el indicador alcanza un porcentaje menor: el 56,8%. En girasol el porcentaje aumenta significativamente al 80,3%, reflejando una situación más complicada que el resto de los cultivos.
Sin embargo, el gran problema lo tiene el trigo. El Estado participa en el trigo en un 104,4%, esto quiere decir que la carga impositiva es mayor a la renta generada por el productor.
Esta situación deja al trigo en la “deriva”, condicionado por el aumento de los costos y la dependencia del cultivo a insumos clave para su producción.
Producir hoy cuesta más
Además del 50% de la urea, en el estrecho de Ormuz, transita el 20% del petróleo y el 25% del gas. Explicando, en parte, que el aumento en los fertilizantes se debe a la guerra.
El precio de la urea es el gran problema, en comparación a diciembre, el producto aumentó un 43% y en términos interanuales un 39%. El trigo y el maíz son los cultivos que dependen de la urea para la fabricación de fertilizantes.
“El encarecimiento de los insumos no es el único factor que presiona sobre los costos. También se registraron aumentos en otros componentes claves”, revela Luz Silvetti, economista Fada.
A inicios de año los impuestos provinciales y municipales sufren actualizaciones por lo que incrementan su valor sobre el total en las mediciones de marzo de cada año, pasando de explicar el 6,4% del total de impuestos que pagaba el productor a fin de 2025, a un 9,7% a inicios de 2026. En particular se registran aumentos de Inmobiliario Rural que promedia a nivel nacional el 79%, empujado principalmente por Buenos Aires. A nivel municipal, rondan el 32%.
Las labores o salarios agrícolas aumentaron un 33% desde diciembre, muy por encima de la inflación estimada para el mismo período (8,6%), lo que refleja un desfasaje importante en los costos operativos.La guerra en Medio Oriente le pega al agro argentino: el costo del trigo se encarecerá 11%PorRedacción La Voz
Por otro lado, los fletes también muestran subas, debido, en gran parte, por el aumento del combustible, producto de la guerra: un 8,4% en pesos y un 12% en dólares respecto a la medición anterior, lo que impacta directamente en la competitividad, especialmente en regiones alejadas de los puertos.
A esto se suma el deterioro en la relación insumo-producto. Hoy, para adquirir una tonelada de urea se necesitan 3,9 toneladas de maíz o 3,8 toneladas de trigo, una relación menos favorable que la de un año atrás.
“Todo esto configura un escenario en el que producir requiere cada vez más recursos, reduciendo los márgenes del productor”, cierra Silvetti.
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