Los porcentajes a veces son poco objetivos a la hora de cuantificar números que en definitiva, hay que leerlos una vez que se llega al final de la secuencia: de poco sirve lograr un excelente porcentaje de preñez si a la hora de los partos, no se expresa en terneros vivos. Allí nace una de las relaciones que el ganadero debe siempre cuantificar: el médico veterinario Ignacio Álvarez explicó cómo medirla, cuáles son sus principales causas y por qué el diagnóstico temprano resulta determinante.
El objetivo no es preñar vacas, sino destetar terneros
Un buen porcentaje de preñez suele ser motivo de satisfacción para cualquier productor. Sin embargo, el trabajo reproductivo no termina con el tacto. A partir de ese momento comienza otra etapa crítica: lograr que la gestación llegue a término y que el ternero nazca vivo.
Álvarez recordó que la llamada merma tacto-parto refleja justamente la diferencia entre las vacas diagnosticadas preñadas y las que finalmente paren.
“El objetivo final de un rodeo de cría no es solamente preñar vacas, sino destetar el ternero.”
En condiciones normales de la región pampeana, explicó que una merma de entre el 3 y el 5% puede considerarse esperable. Cuando ese porcentaje es superior, comienza una etapa de investigación para determinar qué está ocurriendo dentro del rodeo.
El especialista también advirtió que muchas pérdidas pasan desapercibidas porque los fetos abortados suelen desaparecer rápidamente en sistemas extensivos. “No ver el aborto no significa necesariamente que no haya ocurrido” destacó el titular del Laboratorio.
Abortos infecciosos y no infecciosos: un problema con múltiples causas
Las pérdidas entre el tacto y el parto pueden responder tanto a enfermedades infecciosas como a factores no infecciosos.
Entre las primeras aparecen patologías conocidas como brucelosis, leptospirosis, neosporosis, DVB, IBR y algunas enfermedades venéreas. Pero el veterinario remarcó que sería un error atribuir automáticamente todos los abortos a un agente infeccioso.
Según explicó, existe un importante porcentaje de abortos que no deja lesiones y cuya causa puede estar relacionada con problemas nutricionales, deficiencias minerales, intoxicaciones, factores genéticos o situaciones de estrés.

“Ante una merma tacto-parto no alcanza con pensar solamente en qué enfermedad será; hay que reconstruir toda la historia del rodeo.”
Por eso insistió en que el análisis debe contemplar el manejo, la nutrición, el estado sanitario y todos los antecedentes del establecimiento.
Diagnosticar hoy para prevenir las pérdidas del próximo servicio
Frente a la aparición de un aborto, Álvarez recomendó actuar con rapidez para preservar la calidad de las muestras.
Lo ideal es remitir al laboratorio el feto completo, acompañado por la placenta si está disponible y una muestra de sangre de la madre. Si el feto no aparece, la placenta continúa siendo una muestra de gran utilidad y, como tercera alternativa, puede recurrirse al análisis serológico de la vaca abortada.
El profesional aclaró que arribar a un diagnóstico definitivo no siempre es sencillo, incluso utilizando las técnicas más modernas, ya que muchos fetos permanecen muertos dentro del útero durante semanas antes de ser expulsados, deteriorando significativamente la calidad de las muestras.
Además, advirtió sobre la importancia de interpretar correctamente los resultados de laboratorio. “Que una vaca tenga anticuerpos contra un agente no significa automáticamente que ese agente haya causado el aborto” aseguró el profesional.
Finalmente, sostuvo que durante un brote no existen soluciones inmediatas. “Cuando el problema ya lo tenemos, lo más importante es diagnosticar para identificar la causa y tomar las medidas para el próximo ciclo reproductivo” concluyó.
El mensaje final del especialista fue contundente: el porcentaje de preñez constituye apenas una parte del proceso. La verdadera eficiencia reproductiva se mide cuando ese rodeo logra transformar las vacas preñadas en terneros destetados.
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