El ingeniero agrónomo Ariel Melin, coordinador de la Red Sur Sorgo, presentó los resultados de los ensayos de sorgos forrajeros correspondientes a la campaña 2025/26, realizados en las localidades de Barrow, Blanca Grande -Olavarria- y Pasman. En total se evaluaron 12 cultivares de sorgo y un cultivar de mijo bajo distintas condiciones ambientales representativas del centro-sur bonaerense.
Según explicó Melin, los verdeos estivales volvieron a demostrar su importancia estratégica dentro de la cadena forrajera, especialmente en un año atravesado por un importante déficit hídrico durante enero y parte de febrero.
Un cultivo que sostuvo la cadena forrajera
“Las pasturas perennes prácticamente detuvieron su crecimiento durante más de 70 días de sequía, y gracias a los sorgos forrajeros pudimos mantener volumen y calidad en la oferta forrajera”, señaló.
En los resultados globales, la producción promedio acumulada entre las tres localidades alcanzó los 8.931 kilos de materia seca por hectárea, destacándose materiales como TALISMAN BL 813, GARAÑON, TALISMAN BMR y HULK BMR.
“Los sorgos forrajeros siguen siendo el cultivo de verano a tener en cuenta dentro de la cadena forrajera”
Melin remarcó que el objetivo de estos ensayos es analizar no solamente volumen de producción, sino también comportamiento agronómico, calidad y eficiencia de utilización dentro de los sistemas ganaderos.
Más crecimiento y más azúcar en tallo
Uno de los aspectos que más llamó la atención durante esta campaña fue el impacto del manejo del primer aprovechamiento. En Pasman, los ensayos permitieron analizar con mayor profundidad qué sucede cuando se retrasa el primer corte.
“La alta producción del primer corte tuvo que ver con dejar crecer el sorgo durante 57 días desde emergencia. Ahí vimos claramente que la tasa de crecimiento se vuelve exponencial”, explicó.
Ese mayor tiempo de crecimiento no solamente generó más volumen de forraje, sino también una mayor acumulación de azúcares en tallo, un aspecto clave para mejorar la calidad nutricional.
“Hay cultivares que concentran más azúcares que otros, y eso después se traduce en mejores ganancias de peso, incluso superiores a los 800 gramos diarios”, destacó.
“Cuando el sorgo empieza a encañar concentra azúcares en tallo y eso mejora mucho la calidad del forraje”
En Pasman, la producción promedio acumulada superó los 9.200 kilos de materia seca por hectárea, con materiales como HURACAN SG 9 y FOTON encabezando los resultados.
BMR, baja lignina y materiales adaptados a ambientes marginales
Otro de los ejes del trabajo estuvo enfocado en los sorgos de baja lignina y materiales BMR, que mostraron una mejora significativa en digestibilidad y aprovechamiento animal.
“La lignina es un componente que el animal prácticamente no digiere. Cuando reducimos esa concentración mejora mucho la calidad del forraje, especialmente hacia el final del aprovechamiento”, explicó Melin.
El técnico sostuvo que en los sorgos BMR el tallo se aprovecha mucho mejor y queda menos material remanente luego del pastoreo.
Además, por segundo año consecutivo se incorporó la evaluación del mijo Campeiro, un material que mostró menor volumen que los sorgos, aunque con mejor adaptación a ambientes más arenosos o restrictivos.
“El mijo produce menos, pero se adapta muy bien a ambientes marginales y tiene muy buena calidad nutricional”, afirmó.
“Los sorgos BMR mejoran notablemente el aprovechamiento animal hacia el final del ciclo”
Melin adelantó además que parte de estos resultados serán presentados próximamente en el Congreso Maizar, donde expondrá sobre el rol del sorgo dentro de los sistemas ganaderos del sudoeste bonaerense.
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