Connect with us

Hola, que estás buscando?

Agro

El dato que preocupa al campo: los suelos perdieron materia orgánica y nutrientes

En el Día Mundial de la Conservación del Suelo, el médico veterinario y columnista de La Brújula 24, Carlos Bodanza, analizó la necesidad de avanzar hacia prácticas productivas más sustentables.

En el marco del Día Mundial de la Conservación del Suelo, el médico veterinario Carlos Bodanza, columnista de La Brújula 24 y conductor de Mañanas de Campo, advirtió sobre el deterioro de los suelos productivos y remarcó la importancia de sostener prácticas agropecuarias que permitan preservar su fertilidad hacia el futuro.

Durante su columna, Bodanza explicó que la fecha se conmemora cada 7 de julio en homenaje a Hugh Hammond Bennett, considerado uno de los principales impulsores de la conservación del suelo a nivel mundial, especialmente por sus estudios sobre la erosión provocada por el viento y las lluvias.

El especialista señaló que el tema cobra actualidad en la provincia de Buenos Aires a partir de una propuesta del Colegio de Ingenieros Agrónomos bonaerense, vinculada a la fiscalización de determinadas prácticas agronómicas. En ese sentido, planteó que la discusión es compleja porque involucra producción, propiedad privada, control estatal y políticas de largo plazo.

“El suelo es un ser vivo. Está lleno de bacterias, de flora y fauna propia, que permiten ir generando nutrientes. A veces no nos damos cuenta de que lo que estamos pisando es lo que nos da de comer”, sostuvo Bodanza.

El columnista explicó que una de las claves para conservar la calidad del suelo es evitar que quede desnudo después de una cosecha. Para eso, mencionó el uso de cultivos de servicio o cobertura, que permiten proteger la superficie frente a lluvias intensas o vientos fuertes y, al mismo tiempo, mantener activa la vida biológica del suelo.

Como ejemplo, comparó el modelo argentino con el de Uruguay, donde después de una cosecha los productores deben presentar qué práctica realizarán para mantener la cobertura del suelo. “La idea es que nunca quede descubierto, porque si se vuela o se lava la primera capa, se pierde la parte más fértil”, explicó.

Bodanza también marcó diferencias entre los cultivos y aclaró que el problema no está en una producción en particular, sino en el manejo que se hace. “El problema no son los cultivos, sino cómo los manejamos. El problema no son los suelos, sino cómo los manejamos”, afirmó.

En esa línea, sostuvo que no es lo mismo un propietario que trabaja pensando en seguir produciendo durante años en el mismo campo que alguien que arrienda por períodos cortos y busca extraer el máximo rendimiento sin reponer nutrientes. Por eso, indicó que cada vez son más frecuentes los contratos de arrendamiento con cláusulas específicas sobre rotaciones, análisis de suelo, fertilización o cultivos de cobertura.

El especialista explicó que cultivos como la soja dejan menor cobertura luego de la cosecha, mientras que otros, como el maíz, el sorgo o el trigo, aportan mayor volumen de rastrojo o favorecen la estructura del suelo a través de sus raíces. También recordó que históricamente las pasturas fueron una herramienta clave para mejorar la calidad del suelo, aunque luego perdieron espacio frente al avance de la agricultura.

Bodanza citó además un trabajo reciente realizado en Bahía Blanca junto a la Universidad Nacional del Sur, en el que se compararon muestras actuales con un mapa de suelos elaborado en 1966. Según detalló, los investigadores volvieron a tomar muestras en 30 puntos georreferenciados y encontraron una pérdida del 25% de materia orgánica, además de una reducción en la estructura del suelo y en los niveles de fósforo.

“Esa foto nos permite ver cómo hemos hecho minería, por así decirlo. Hemos extraído todo el tiempo. Cuando uno cosecha, extrae nutrientes, y no los hemos repuesto”, señaló.

Para Bodanza, el diagnóstico obliga a pensar la producción con una mirada de largo plazo, pero también con decisiones inmediatas. “Hay que pensar que el futuro es mañana. No es solamente dentro de 30 años. Hoy ya nos encontramos con suelos mucho más pobres que los que teníamos antes”, remarcó.

Por último, mencionó zonas del sudoeste bonaerense donde en otros tiempos se cosechaba trigo y cebada en grandes volúmenes, pero que hoy muestran limitaciones productivas por el empobrecimiento acumulado. “Esos suelos no eran tan pobres: los fuimos empobreciendo nosotros”, concluyó.

La Brujula 24

Te puede interesar

Agro

El INTA presentó avances en el desarrollo de microorganismos editados genéticamente que podrían mejorar la eficiencia de los inoculantes. En ensayos se lograron incrementos...

Agro

Mientras que hay voces que entienden que el la manera para atender el avance de la degradación del recurso, otras se oponen por temor...

Agro

El INTA destaca la importancia de anticiparse con análisis de suelo, medición de agua útil y planificación de la fertilización para llegar en mejores...

Agro

En una campaña con altos rendimientos, conocer con precisión la calidad del grano puede marcar la diferencia. Muestreos del INTA en la zona núcleo...

Copyright © 2011-2024 Infosudoeste - Todos los derechos reservados