El Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) volvió a instalarse en la agenda del sector agropecuario por los beneficios fiscales que ofrece para las inversiones productivas, particularmente en la incorporación de genética y bienes de capital vinculados a la actividad ganadera.
El Contador Público y asesor agropecuario Lisandro Balestra explicó que se trata de un régimen especial destinado a las empresas registradas como PyMEs, que permite acelerar la amortización de inversiones en bienes de uso, activos fijos y bienes de capital.
“El RIMI es un régimen especial para inversiones en bienes de uso y activos fijos pensado para todo el universo PyME. Lo que se brinda es el beneficio de amortizar aceleradamente los bienes de capital en los cuales uno invierte”, señaló.
Según indicó, el esquema genera un doble efecto: por un lado, permite deducir más rápidamente las inversiones del Impuesto a las Ganancias y, por otro, incentiva la incorporación de tecnología y capital en los distintos sectores productivos.
Beneficios para la ganadería
Balestra destacó que la ganadería cuenta con un tratamiento diferencial dentro del régimen, especialmente para la incorporación de reproductores de genética superior.
“El RIMI establece que determinadas inversiones vinculadas a la ganadería no necesitan un piso mínimo de inversión. La amortización se realiza en una sola cuota, por lo que la inversión tiene el mismo tratamiento fiscal que un gasto”, explicó.
En ese sentido, precisó que el beneficio alcanza a los animales puros controlados, puros de pedigree y reproductores de genética superior.
“La inversión se deduce en un 100% en el balance impositivo del mismo ejercicio. Tiene exactamente el mismo tratamiento que un gasto”, afirmó.
Además, el régimen contempla la devolución anticipada del IVA correspondiente a esas inversiones.
“Se permite solicitar la devolución del IVA a los tres meses de realizada la inversión, lo que representa una importante anticipación respecto de los plazos habituales”, sostuvo.
No alcanza a toda la hacienda
El especialista remarcó que existe cierta confusión respecto del alcance del beneficio.
“No se trata de toda la hacienda. No entra la hacienda de rodeo general. Solamente están comprendidos los animales puros controlados, puros de pedigree y de genética superior registrados por las asociaciones correspondientes”, aclaró.
La medida no se limita exclusivamente a la actividad bovina u ovina, sino que puede aplicarse a distintas especies siempre que cuenten con registros genealógicos reconocidos oficialmente.
“Puede abarcar bovinos, ovinos, equinos y cualquier otra especie que tenga una asociación reconocida y que lleve el registro genético de los animales”, indicó.

La discusión sobre la compra de campos
Durante la entrevista también se abordó uno de los reclamos históricos del sector: la posibilidad de generar incentivos fiscales para la compra de campos por parte de productores locales.
Balestra señaló que diversas entidades agropecuarias vienen impulsando mecanismos que permitan reinvertir capital productivo en la adquisición de tierras sin que ello implique una fuerte carga tributaria.
“Hoy, si un productor quiere vender bienes reproductivos para comprar un campo y no accede a financiamiento externo, el costo fiscal de la operación ronda el 50%, lo que vuelve inviable la inversión”, explicó.
El planteo consiste en permitir que la venta de determinados bienes productivos o reproductivos pueda destinarse a la compra de inmuebles rurales vinculados a la actividad, diferiendo o evitando el pago del Impuesto a las Ganancias, siempre bajo determinados compromisos de permanencia y continuidad productiva.
“Lo que se busca es que el productor mantenga el compromiso de seguir produciendo y que la carga impositiva no impida la reinversión”, sostuvo.
Desventaja frente al capital externo
Finalmente, el asesor agropecuario señaló que actualmente el productor argentino enfrenta una situación de desventaja frente a inversores extranjeros.
“El extranjero llega con capital disponible, acredita el origen de los fondos y compra la tierra. El productor local muchas veces debe vender hacienda o bienes productivos para financiar la operación, y allí aparece un costo fiscal muy importante”, afirmó.
Para Balestra, avanzar en mecanismos de reinversión y desgravación podría favorecer la expansión de los productores locales y facilitar nuevas inversiones en el sector agropecuario.
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