Aunque la situación sanitaria mejoró en los últimos años, la brucelosis continúa detectándose en establecimientos ganaderos y sigue provocando pérdidas reproductivas. El médico veterinario Ignacio Álvarez recordó que, con los cambios en la campaña de aftosa, es fundamental no descuidar la vacunación obligatoria de las terneras entre los 3 y 8 meses de edad.
“No debemos relajarnos. La brucelosis sigue presente y controlar la enfermedad en el rodeo también es una forma de proteger a las personas que trabajan diariamente con los bovinos.”
Una enfermedad que continúa siendo un desafío sanitario
La brucelosis bovina continúa siendo una de las enfermedades sanitarias más importantes de la ganadería argentina, tanto por su impacto sobre la producción como por sus consecuencias económicas y comerciales. A pesar de tratarse de una patología ampliamente conocida por los productores, el médico veterinario Ignacio Álvarez- del Laboratorio Diagnóstico Álvarez de Bahía Blanca- advirtió que aún está lejos de considerarse erradicada.
Explicó que Argentina cuenta desde hace muchos años con un Plan Nacional de Control y Erradicación de la Brucelosis, coordinado por SENASA, basado en dos pilares fundamentales: la vacunación obligatoria de las terneras y el diagnóstico serológico de los rodeos.
Gracias a estas medidas, la situación sanitaria mejoró considerablemente respecto de décadas anteriores. Sin embargo, Álvarez remarcó que eso no significa que la enfermedad haya desaparecido.
“En los últimos años muchos establecimientos comenzaron a realizar los diagnósticos obligatorios para determinar su condición sanitaria y eso permitió detectar numerosos rodeos positivos que hasta ese momento eran desconocidos. No apareció más brucelosis; simplemente hoy la estamos buscando mucho más que antes”, explicó.
Incluso señaló que, desde la experiencia diaria del laboratorio, siguen apareciendo establecimientos positivos y todavía se reciben fetos abortados en los que posteriormente se confirma la presencia de brucelosis como agente causal.
Pérdidas productivas y riesgo para la salud humana
El profesional recordó que el aborto es la consecuencia más conocida de la enfermedad, aunque no es la única. También puede provocar nacimientos de terneros débiles, retención de placenta y disminución de la fertilidad, afectando directamente la eficiencia reproductiva de los rodeos.
Pero además existe un aspecto que convierte a la brucelosis en una enfermedad de especial importancia sanitaria: se trata de una zoonosis, es decir, puede transmitirse a las personas.
En ese sentido, Álvarez destacó que quienes presentan mayor riesgo son las personas que trabajan diariamente con bovinos, especialmente durante los partos, abortos o la manipulación de animales infectados.
“Controlar la enfermedad en el rodeo también es una forma de proteger a quienes trabajan todos los días en el campo”, subrayó.
La vacunación entre los 3 y 8 meses, una etapa que no puede pasarse por alto
Uno de los puntos centrales de la entrevista estuvo relacionado con la vacunación obligatoria de las terneras.
Álvarez recordó que la normativa vigente establece que el 100% de las terneras debe vacunarse entre los 3 y los 8 meses de edad, tarea que históricamente se realizaba en simultáneo con la campaña de vacunación contra la aftosa.
Sin embargo, advirtió que los cambios implementados en los últimos años en el esquema sanitario para aftosa obligan a prestar aún mayor atención para no dejar animales sin inmunizar.
“Hay que mirar especialmente aquellas terneras que, al momento de la campaña de aftosa, todavía eran demasiado chicas para recibir la vacuna contra brucelosis, como puede ocurrir en establecimientos con servicio continuo o con pariciones de otoño”, explicó.
En esos casos, indicó que el productor debe asegurarse de vacunarlas cuando alcancen la edad correspondiente, evitando superar el límite máximo de los ocho meses.
Respetar la edad también evita problemas en los diagnósticos
El veterinario aclaró que el límite de edad establecido por SENASA no responde solamente a una cuestión administrativa.
Explicó que la vacuna induce la producción de anticuerpos y que el diagnóstico de la enfermedad también se basa justamente en detectar esos anticuerpos mediante análisis serológicos.
Por ese motivo, cuando una ternera recibe la vacuna después de los ocho meses, o bien es vacunada por error una segunda vez debido a problemas de identificación, esos anticuerpos vacunales pueden permanecer elevados durante varios meses.
Como consecuencia, cuando posteriormente se realiza el sangrado sanitario del rodeo, ese animal puede reaccionar como positivo sin estar realmente infectado, generando inconvenientes en la interpretación de los resultados y en el manejo sanitario del establecimiento.
Por ello, Álvarez recomendó trabajar siempre en conjunto con el veterinario de confianza y con las fundaciones encargadas de la campaña para garantizar que la vacunación se realice correctamente y dentro del período establecido.
Además, señaló que si durante los controles aparece algún animal positivo, es importante iniciar cuanto antes un plan de saneamiento siguiendo los lineamientos previstos por el programa oficial de SENASA.
Finalmente, insistió en que, aunque hoy existen herramientas eficaces para prevenir y controlar la enfermedad, la brucelosis continúa presente en numerosos establecimientos ganaderos.
“El mensaje es muy claro: no hay que relajarse. Este año, especialmente con los cambios en la campaña de aftosa, debemos recordar que todas las terneras reciban la vacuna contra brucelosis entre los 3 y los 8 meses de edad, respetando el calendario sanitario”, concluyó.
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