Días y días sin el sol a la vista, lloviznas contínuas, neblinas matinales y la sucesión de una humedad que es festejada en los potreros –sobre todo los ganaderos de zonas como las nuestras- y desde ya, por aquellos que tuvieron la suerte de sembrar a tiempo. El verde en los campos no parece invierno, cualquier rayo de sol provocará tarde o temprano, una primavera anticipada.
La contracara muestra miles de hectáreas de soja sin levantar, maíces que vaya a saber cuando liberarán los potreros y uno de los mayores enemigos de la producción agropecuaria se desnuda a flor de piel, mostrando como esta multimillonaria extracción de años y años de retenciones, impuestos provinciales, tasas municipales y otras yerbas hijas de la mayor desidia contra un sector, hacen que todo lo que se avanza en lo productivo, se destruye en un segundo en infraestructura.
La pregunta de estos días para muchos, es si salir o no la ruta, a ese nivel llegamos cuando un fenómeno simple como una neblina, provoca pánico en rutas donde la ruleta, parece cada día más cargada a la hora de “ligar o no”, cuando la visibilidad es poca o nula. Lloviznas que generan “spray” en los camiones, la falta de empatía de los que se adelantan a cualquier costo y lo que significan las trampas mortales de rutas con pozos, que cubiertos con unos pocos milímetros, esconden su poder letal en cubiertas, amortiguadores y vidas mismas.
Y está el otro, el de cada día a la hora de generar divisas para un país, que sigue viviendo de espaldas a su mayor proveedor de ingresos: los caminos rurales. Un verdadero “jabón” para muchos, pantanos en otros y no hay “Dibu Martinez” que se salve, creyendo que achicando el arco, el barro y una cuneta al costado, te va a salvar de encajarte hasta los huesos. Los caminos, no perdonan ni a los campeones. Por eso los camiones rompen todo, si va el tractor, rompen para siempre y si quedan varados, no sale nadie. Una trampa que por si sola, forma un circulo vicioso.
Hasta cuando? Es la pregunta. Por eso ya son decenas de presentaciones judiciales contra municipios que cobran tasas cuyos montos no se destinan al mantenimiento, porque hablamos de eso, caminos de tierra que son mantenidos, porque pensar en un entoscado, en un asfalto liviano, sería una quimera para un país que aún, vive en la miseria. Sin embargo, los mismos los recorren costosísimas herramientas, cargas de miles de dólares en camiones, pero nada de eso, alcanza para que el gobierno, los anteriores, el estado y quien corno sea que representa esa figura, un día destine un mísero porcentaje de todo eso, a la infraestructura, sin mencionar los millones que se quedan en los puertos, las exportadoras, la cadena entera en su conjunto, es desangrada por todos los formularios, impuestos, tasas, conceptos, sellados y otros, y nadie mira cómo hacer que todo eso, llegue a destino.
Y dentro de eso, también hay un rol de parte del productor. Esos que por ejemplo ven como sus vecinos aportan al arreglo de algún camino vecinal y deciden mirar para otro lado. O los que a cualquier costo, por un cupo, un remate o una venta, sacan una carga sin importarle en absoluto, si por cumplir individualmente, el camino quedará destruido para todo el resto. La empatía, la solidaridad, el trabajo en conjunto, en muchos lugares ha quedado tan encajado, como las propias ruedas, allí tal vez, nace el principal problema para que nunca unidos, se llegue a nada.
El clima nos lleva una y otra vez, a desnudar el mayor talón de Aquiles del sector productivo, mostrando también su incapacidad para imponerse ante el problema, como productores, como entidades, como cooperativas, como pueblos, como ciudades que siempre le dan la espalda, al primer camino vecinal. El problema, es de todos y arranca siempre adentro de la tranquera, guste o no, el primer responsable de que las cosas no tomen el tinte y el vuelo que deben tomar, somos nosotros mismos. De ahí en adelante, el dedo señala al resto y el resto, poco podemos esperar haciendo lo mismo de siempre. Caminos rurales, un verdadero camino sin salida.
Carlos Bodanza – Para Mañanas de Campo

























