Por momentos nos cuesta entender de donde venimos, quizás es una de nuestras grandes falencias a la hora de que cada día, la realidad nos va llevando puestos con obligaciones, con problemas propios, con compromisos, el trabajo, la vida diaria. Es difícil hacer una pausa y poner las cosas en su verdadera dimensión, porque ahí tal vez, entendamos de una buena vez que a ese lugar, no se puede volver nunca más.
Por un instante el ejercicio debería ser recordar no la vida de cada uno de nosotros, eso es lo que hemos hecho históricamente, desde que Argentina es Argentina, el individualismo, el salvarse a cualquier costo, ha sido por años nuestra manera recurrente de actuar. Y es lógico, hemos sido por siempre llevados a los extremos, nos han puesto una y mil veces a la defensiva, nos han derrotado y cada uno de nosotros por su cuenta, se ha tenido que volver a levantar. Por eso, hay que recordar.
Para el sector agropecuario debería ser más fácil ese ejercicio, pero a veces uno sigue escuchando la queja permanente y no hay nada más injusto en estos tiempos, que nuestro sector se queje, no porque este todo bien, para nada, sigue habiendo mucho por corregir y mientras exista el peor pseudoimpuesto –lo decimos hasta el cansancio, no lo es, no tiene nada a cambio por parte del Estado- llamado Retenciones, mientras eso exista, hay margen de protesta.
Hacer un repaso de las diferencias, sería eterno. Pero basta con mencionar los Roes, los Cupos, la intervención de mercados, los cierres de exportaciones, las llamadas amenazantes a Liniers, los contínuos manejos de frigoríficos y supermercados del mercado, los subsidios a los feedlots, el dólar soja, el tipo de cambio constante, la suba de retenciones post siembras, los subsidios molineros, las baratas de frigoríficos obligatorias, los eternos paros de camiones, la suba contínua del combustible, etc, etc, etc, con un sector que siempre era culpable, antes de cualquier juicio.
Y es lógico, la ciudadanía vive el día a día y es cada vez más difícil, cuando los sueldos se quedan, cuando no existe la ayuda extra, pero que no era gratuita, cada ayuda la pagábamos todos, con nuevos impuestos, con el país destruyéndose. Plan platita, vacaciones adelantadas, subsidios por doquier, rutas adjudicadas, cobradas y jamás hechas, intendentes regalando electrodomésticos, piquetes de todo y tipo y color, dólar impredecible, inflación diaria, créditos inventados, bancos timbeando, automotrices subsidiadas, energía regalada mientras se fundía todo el sistema, y así otra vez, podemos seguir toda la mañana.
Hoy vivimos en un país real, le guste a quien le guste, se acabaron los regalos y se vive con lo puesto. Y ojo, no digo con esto que sectores como los jubilados, no haya que rever de qué manera salir, de un “entuerto” donde el sistema jubilatorio actual, es motivo de quiebra del país, no hay forma de sostenerlo, por edad de jubilación, porque muchos jamás aportaron y fueron ingresados al sistema y por el formato, que no hay manera de sostenerlo. En el mientras tanto, algo hay que hacer, pero es cierto, para hacer algo, la plata tiene que salir de algún lado, la pregunta es, de dónde? Más impuestos? Imposible.
Vienen tiempos igual de difíciles por delante, porque no hay manera que un país destruido por lo menos durante 30 años, se levante en 4 o 5, no podemos mentirnos a nosotros mismos. Pero lo cierto, es que llegamos hasta açá avanzando un montón en cuestiones macro, en ordenamiento y en una base que una vez lograda, podrá comenzar a derramar de manera real, ingresos a muchos sectores que hoy están agonizando.
Alguna vez planteamos que al igual que el momento clave de la película Matrix, debemos elegir si preferimos la mentira, la irrealidad, la destrucción de fondo o seguir al desnudo, con sacrificios, con poco margen, pero construyendo sobre una base real, cierta, sin atajos.
Yo elijo creer que podemos por una vez en la historia, dejar “la viveza criolla” que no nos ha dado absolutamente nada y seguir reconstruyendo un país donde el futuro, no sean espejitos de colores. Elijo creer que somos una mejor versión, que un pasado funesto, oscuro, corrupto y destinado a mostrar que lo fácil, es gastar lo que no se tiene, tiene que quedar atrás para siempre. Por eso, elijo creer que por una vez, podemos ser mejores de lo que hemos sido.
Carlos Bodanza – Para Mañanas de Campo

























