En estos días “ronda” en el aire una sensación jamás sentida, algo total y completamente nuevo para los Argentinos, es un desafío que hasta ahora –al menos yo en los 52 que llevo a cargo- nunca tuve la oportunidad de vivir. Las señales están, el cambio parece permanecer, los de “afuera” aparentan verlo, pero el gran interrogante, está en nosotros mismos, los verdaderos y únicos capaces de llevarlo adelante. Seremos capaces?
La ganadería es el mayor ejemplo de que las profecías autocumplidas, tienen como limitante a su propio rehén. Años y años de sometimiento, repetidas frustraciones, promesas incumplidas, el enamoramiento del secuestrado- podría decirse- si miramos como muchos ganaderos, ante la tan ansiada libertad, cumplen la triste decisión, de que sin jaula el pájaro libre no sabe como actuar. Esa es la actitud de quienes hoy buscan negarse a todo, “no queremos caravanas electrónicas”, no a la trazabilidad, “yo no exporto” dicen algunos, como excusándose a la hora de avanzar y dejar atrás la apología del fracaso. Eso es lo que hacen muchos que se niegan a avanzar, prefieren darle la espalda al mundo, al progreso, a la sanidad, a todo lo que signifique “abrir la jaula y volar”. Esa es la actitud de quienes quieren seguir como estamos, vacunando “porque si”, sin trazabilidad, sin status sanitario, todo en medio de la abundancia.
Y el mercado, dice otra cosa: precios en dólares jamás vistos en la historia, rentabilidad plena para quienes hacen mínimamente las cosas bien, mercados expectantes, consumo sostenido a pesar de los valores y del crecimiento poblacional, todos los planetas alineados, menos muchos de sus actores que frustrados por años, prefieren negarse a la realidad.
Por otro lado, las retenciones siguen bajando, no importa si 1 o 10, pero bajan, supercosecha de trigo y cebada, desafíos de calidad, de destinos, de una agricultura que es ejemplo en el mundo, mientras que nos peleamos por 20 cartas de porte, por la maraña burocrática, por la ausencia de rutas, por el tren boicoteado, por cuencas inundadas de 100 años de robo estatal e inacción política.
Mientras tanto, una presidiaria condenada y con gran parte de la fortuna robada a los Argentinos, tira los últimos manotazos de ahogado, para que todos los incrédulos, sigan apostando a la teoría del imposible. Sí, para una parte importante de la política Kirchnerista-Kissiolofista y populista, que nos vaya bien, es imposible. Ellos funcionan con el miedo y el fracaso, por eso alientan a la inflación, a un dólar que explota por las aires, a la inseguridad, a un estado que ya no puede funcionar más bajo este formato.
Qué hace falta para volver a creer? Si hace dos años seguimos escuchando a los “gurúes económicos” que ya se viene la devaluación, que el dólar está en 3000$, que no es posible que siga bajando el riesgo país, que no puede ser que la inflación esté por debajo de 3, que es mentira que no hay más piquetes en Capital, que podemos hablar en masculino y femenino y no seguir perdiendo tiempo con la “e” y con la mentira de una inclusión que siempre fue lo más exclusiva posible.
Y si es cierto? Y si los demás están viendo lo que aún no queremos ver? Si tenemos después de 70-80 años la posibilidad de crecer y volver a codearnos con el mundo? A pero no hay “ahora 12”, no hay “plan platita”, no hay “previaje”, cada vez hay menos subsidios y de repente, si no sos eficiente, si no trabajás, si el “financiero” te deja afuera y si tenés que ser lógico y realista te va mal, entonces es que esto no funciona.
Tal vez es momento de empezar a creer que es posible. Que podemos ser mucho mejor que la “mierda” que nos obligaron a ser. Y que tal vez, por una sola vez, haya futuro por delante. Pero para eso, hay que atreverse a volar, algo que hasta ahora, muchos parecen no estar dispuestos.
Carlos Bodanza – Para Mañanas de Campo

























