Durante una jornada técnica realizada en el sudeste bonaerense, técnicos y productores compartieron resultados de una red de ensayos que ya lleva cuatro campañas evaluando tecnología en girasol.
En diálogo con Mañanas de Campo y entrevistado por el Ing Gustavo Almassio, Facundo Cortese explicó que el objetivo es comparar híbridos, analizar estrategias de manejo y generar información útil para la toma de decisiones en los lotes.
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https://radiocut.fm/audiocut/ing-facundo-cortese-girasol/
Fue un año particular. ¿Cómo viste el cultivo en una campaña marcada por la sequía?
Sí, fue un año muy seco y eso marcó mucho la diferencia entre ambientes. Donde hay tosca se notó fuerte y donde no, el cultivo pudo aprovechar muy bien las lluvias de primavera que habían sido muy buenas.
¿Y qué pasó con las enfermedades, sobre todo la fomosis, que venía siendo un problema importante?
Este año prácticamente no se vio. Incluso en los ensayos donde tratamos de provocarla con híbridos susceptibles y fertilización, apareció muy poco. Hoy los híbridos disponibles tienen un comportamiento sanitario muy bueno y eso ayuda mucho.
Ustedes vienen trabajando fuerte en manejo. ¿Qué tecnologías están probando en la red de ensayos?
Principalmente manejo: fechas de siembra, densidad y comportamiento de híbridos. En girasol el manejo y la genética son claves porque después tenemos pocas herramientas químicas para corregir problemas sanitarios.
¿Y qué pasó con las fechas de siembra? Antes había una carrera por sembrar temprano.
Eso cambió bastante. Hoy muchas siembras se trasladaron a noviembre. Las tempranas siguen siendo importantes en algunas zonas, pero el esquema general se moderó.
En densidad siempre se habla mucho en maíz. ¿En girasol hay margen para bajar plantas?
Hoy nadie piensa en las densidades de antes. Hace veinte años se sembraban setenta mil plantas y ahora estamos entre treinta y cuarenta y cinco mil. El cultivo tiene mucha plasticidad y en ese rango se mueve muy bien.
“El girasol tiene mucha plasticidad: entre 25 y 40 mil plantas cuesta encontrar grandes diferencias de rendimiento.”
Un cultivo que muestra el lote
Cortese explicó que, en años secos como el actual, el girasol se transforma en un verdadero “mapa del suelo”, porque marca claramente las diferencias entre ambientes.
“Es impresionante cómo el cultivo muestra dónde hay tosca, dónde el suelo retiene agua y dónde no. En ese sentido es un cultivo muy útil para entender el lote”, señaló.
La genética cambió el escenario sanitario
Uno de los factores que más evolucionó en los últimos años fue el recambio de híbridos. Según Cortese, la fomosis fue un filtro determinante.
Muchos materiales quedaron fuera del mercado por su susceptibilidad y hoy la oferta genética muestra mejores niveles de tolerancia, además de avances importantes en contenido de materia grasa, un factor cada vez más relevante en la rentabilidad del cultivo.
“La fomosis fue un filtro muy fuerte: si un híbrido no tenía tolerancia, directamente quedó afuera.”
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