Con el inicio del invierno también comienza la temporada alta de remates de cabañas, el momento del año en que los criadores salen a buscar la mejor genética para potenciar la productividad de sus rodeos. Se trata de una de las inversiones más estratégicas de la ganadería: incorporar reproductores superiores permite mejorar la eficiencia, aumentar la calidad de la carne y generar beneficios que se trasladan a toda la cadena productiva.
La campaña 2026 encuentra a estos remates en un contexto especialmente favorable. La sostenida demanda de carne, tanto del mercado interno como de la exportación, mantiene firmes los valores de todas las categorías, mientras que las buenas perspectivas climáticas anticipan una excelente disponibilidad de recursos forrajeros. A esto se suma el impulso del Gobierno a través del Régimen de Incentivo a las Inversiones (RIMI), que permite amortizar en un solo año la compra de reproductores de genética superior en el Impuesto a las Ganancias, en lugar del plazo habitual de cinco años.
“Este es un gran momento para invertir en genética y mejorar los rodeos. El mercado está mostrando una necesidad muy clara y todo indica que la ganadería tendrá varios años de buenos números por delante”, sostiene Guillermo Di Carlo, representante de la firma consignataria Monasterio Tattersall. “Es el momento de apostar por la mejora genética porque es una inversión que genera resultados durante muchos años”, agrega.
Una visión compartida por el empresario ganadero y cabañero Roque Cassini, propietario de La Cassina. “Está siendo un año espectacular para los criadores. Hay una fuerte demanda tanto de la exportación como del mercado interno, por lo que ya no alcanza con producir más: la calidad será cada vez más determinante y mejor remunerada. Argentina cuenta con una genética de excelencia para responder a ese desafío”, afirma.
Ubicada entre Daireaux y Guaminí, en el oeste de la provincia de Buenos Aires, La Cassina desarrolla un sistema integrado de agricultura y ganadería sobre unas 10.000 hectáreas y trabaja con las razas Angus, Hereford, Braford y Brangus. La cabaña comercializa anualmente cerca de 1.000 reproductores a través de ocho remates realizados en distintas regiones del país.
La apertura de la temporada será el próximo jueves 16 de julio, desde las 14 hs., cuando La Cassina realice su primer remate anual junto a Monasterio Tattersall. En la subasta se ofrecerán alrededor de 50 toros Angus y Hereford, puros controlados y de pedigree, además de destacados lotes de vaquillonas puras controladas provenientes de la cabaña y de establecimientos clientes.
“Producimos una genética pensada para la ganadería comercial y productiva, con información objetiva y DEPs muy sólidos. Buscamos animales que combinen productividad con atributos de calidad de carne, como mayor marmoreo, bajo peso al nacer, buena área de ojo de bife y excelentes índices de eficiencia de conversión (RFI), lo que significa producir más kilos de carne consumiendo menos alimento”, explica Cassini.
Con un escenario de rentabilidad favorable, herramientas fiscales que incentivan la inversión y una creciente valorización de la calidad, la temporada de remates 2026 se presenta como una oportunidad para que los productores incorporen genética de alto nivel y potencien la competitividad de sus rodeos a largo plazo.

























