El calendario de septiembre tiene para Cabaña El Yeruá una fecha marcada a fuego. Este viernes 4, la firma llevará adelante su décimo remate anual, una jornada que este año tendrá además una particularidad: cambiará de escenario y se realizará en un campo propio, ubicado a unos 7 u 8 kilómetros del establecimiento donde se desarrollaron las anteriores ediciones.
Pero más allá de la mudanza, hay algo que permanece intacto: una filosofía de trabajo construida durante décadas y una genética desarrollada especialmente para sistemas productivos donde la adaptación y la facilidad de parto son determinantes.
Hernán Buffa llega a esta nueva edición con entusiasmo y con una mirada positiva sobre el contexto que atraviesa la ganadería.
“Es como una suma de escenarios que hacen que las perspectivas de todos los remates que se vienen dando sean con valores interesantes y con mucho interés.”
Un escenario que permite volver a proyectar
Para quienes llevan muchos años dentro de la actividad, llegar a un remate con perspectivas de mayor estabilidad representa un cambio importante. A eso se suma un factor climático que, en buena parte de las zonas más restrictivas, también acompañó.
“Para los que venimos de esto, de muchos años, llegar a un remate con políticas y con perspectivas de valores estables no es lo mismo que llegar como nos tenían acostumbrados en este país”, explicó Hernán.
Y agregó que el clima también ha jugado a favor: “El factor climático nos viene tratando, para los que estamos en zonas un poquitito más desfavorables, de una manera muy benévola”.
Ese escenario genera expectativas no solamente para quienes llegan a comprar, sino también para los productores que necesitan tomar decisiones de inversión y proyectar sus rodeos hacia adelante.
Un biotipo pensado para ambientes restrictivos
La propuesta de El Yeruá tiene detrás una definición genética muy concreta. No se trata solamente de vender toros y vientres, sino de ofrecer un tipo de animal seleccionado para determinados sistemas de producción.
“Es un tipo de animal hecho, pensado para ambientes restrictivos, ambientes donde la vaca debe estar, desarrollarse y procrear”, señaló Buffa.
En ese camino, la facilidad de parto se convirtió en una de las principales marcas de la cabaña. Son más de 40 años de trabajo sobre ese objetivo, buscando animales capaces de desempeñarse en condiciones donde cada kilo de producción y cada nacimiento cuentan.
“Tenemos un programa genético de más de 40 años dedicado cien por ciento a la facilidad de parto. Creo que ya es la marca distintiva de nuestra cabaña.”
La oferta de este viernes será, en definitiva, la expresión de ese programa genético.
Una oferta con toros destacados y vientres que muestran el resultado
Entre los principales atributos de la venta aparece un conjunto de toros con pesos al nacimiento muy contenidos. La totalidad de los toros ofrecidos no supera los 28 kilos de peso al nacimiento, una característica especialmente relevante dentro del programa de selección de la cabaña.
También habrá toros de dos años y medio y ejemplares de dos años, con distintas líneas genéticas, incluyendo algunas alternativas para productores que buscan incorporar padres diferentes a los que ya vienen utilizando.
“Van a tener la posibilidad de elegir más de dos o tres padres abiertos en este biotipo”, destacó Hernán, poniendo el foco en la posibilidad de ampliar y diversificar los programas genéticos.
La oferta se completa con hembras, incluyendo un conjunto de vientres con ternero al pie, vaquillonas preñadas y animales ya paridos.
De las 50 vaquillonas preñadas que estarán disponibles, alrededor de 30 llegarán ya paridas, con un dato que vuelve a poner en evidencia el trabajo sobre facilidad de parto: el peso promedio de esos nacimientos no alcanza los 24 kilos.
Son hembras preñadas o paridas con toros provenientes del propio programa genético de El Yeruá, cerrando así el círculo entre la selección, el producto ofrecido y el resultado a campo.
Una fecha que trasciende el negocio
Para El Yeruá, el remate anual tiene además un significado que va mucho más allá de una jornada comercial.
Hernán lo explicó desde un lugar muy personal: septiembre es una fecha que lo acompaña prácticamente desde que nació. Primero fue el remate de la cabaña de su abuelo, su tío y su madre; luego llegó el propio remate de El Yeruá. Esta será nada menos que la décima edición.
“Una vida marcada por una fecha, entonces es imposible que para nosotros este día no sea especial.”
Por eso, la jornada también tiene un componente de encuentro. El remate es una oportunidad para compartir con clientes y amigos, alrededor de un asado y de esas conversaciones que forman parte de la tradición ganadera.
“Sobre todo hacemos un culto de juntarnos, de compartir un asado y, sobre todo, las cosas de compartir una buena cerveza”, contó Hernán.
Este año, además, la jornada tendrá una particularidad vinculada a la reorganización familiar y societaria de la firma. Juan Pablo, quien continúa trabajando junto a Hernán y siendo parte de la cabaña, estará presente también con una oferta de 25 vaquillonas puras controladas de segunda parición.
El viernes 4, entonces, El Yeruá abrirá las puertas de su nueva locación para una jornada que combina tradición y renovación. Será el décimo capítulo de un remate que mantiene una línea genética definida, pero que también busca ofrecer alternativas para los productores que necesitan mejorar sus rodeos en ambientes donde la adaptación y la facilidad de parto son condiciones fundamentales.
El martillo estará nuevamente a cargo de la firma Gregorio Aberásturi, en una jornada para la que la cabaña ya tiene todo preparado.
“Los vamos a estar esperando”, expresó Hernán al cerrar la entrevista, extendiendo la invitación a productores, clientes y amigos para compartir una nueva edición de una fecha que, para El Yeruá, ya forma parte de su propia historia.
Los destacados de la jornada
- Toros con pesos al nacimiento inferiores a 28 kilos.
- Ejemplares de dos y dos años y medio, con alternativas genéticas para diferentes programas.
- 50 vaquillonas preñadas, de las cuales aproximadamente 30 llegarán ya paridas.
- Nacimientos con un promedio inferior a 24 kilos en las vaquillonas ya paridas.
- Una oferta genética construida sobre más de 40 años de selección por facilidad de parto y adaptación.
- A la oferta principal se sumarán 25 vaquillonas puras controladas de segunda parición, aportadas por Juan Pablo.
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