(*) Arrancamos el 2026 a toda orquesta, con noticias extremadamente interesantes para el negocio ganadero. Algunas todavía cargan cierto grado de imprevisibilidad —como el acuerdo Unión Europea–Mercosur, que hasta ayer estaba vigente y ahora la propia Europa quiere someter a consideración de su Suprema Corte—, pero el contexto general es claramente positivo.
En cualquier escenario, aparecen datos contundentes: las 80.000 toneladas con arancel cero para ingresar a Estados Unidos, que se implementarían en los próximos meses; una salvaguarda china que terminó otorgándonos una cuota más que razonable; y un cierre de año en exportaciones que mostró un crecimiento fuertísimo en el valor de venta, cercano al 45%, un número impensado apenas unos meses atrás.
Escuchar análisis de Victor Tonelli:
Todo indica que en 2026 la demanda internacional seguirá muy firme, mientras la oferta global no logrará alcanzarla, sosteniendo precios internacionales muy fuertes.
En este contexto, la menor producción prevista en Brasil, Estados Unidos, Europa y también en la Argentina refuerza un escenario de precios internacionales elevados y sostenidos en el tiempo.
A nivel local, esa caída de la oferta —que podría ubicarse entre 180.000 y 200.000 toneladas equivalente res con hueso— va a impactar con fuerza en el consumo interno, con una posible baja de 4 o 5 kilos por habitante por año. Esa tensión entre menor disponibilidad y demanda sostenida se traducirá en valores muy interesantes para la producción.
La caída de la oferta local pondrá en tensión al consumo interno y generará precios muy atractivos para la cría y la recría.
El feedlot, que viene intentando corregir el alto costo de reposición, probablemente siga conviviendo con una brecha importante entre el precio del gordo y el valor del ternero. Sin embargo, esa diferencia se va a mitigar agregando más kilos al animal en corral. Lo mismo ocurrirá en los sistemas fuera del feedlot: quienes compran terneros para vender novillitos o hacen ciclo completo también apuntarán a sumar peso final.
Este proceso se da en un contexto de inicio de retención, que ya se manifestó con fuerza en noviembre y diciembre, luego de conocerse el resultado electoral que le dio previsibilidad al gobierno de Javier Milei. En este escenario, no sería extraño ver un aumento del peso final de faena, del orden de 5 a 8 kilos por animal, junto con una mayor retención de vaquillonas y vientres para incrementar la producción de terneros.
El proceso de retención y el agregado de kilos por animal marcan el inicio de una nueva etapa de valorización del negocio ganadero.
Quedan todavía algunos temas por corregir, especialmente el acceso al crédito en condiciones y tasas razonables, pero confío en que van a llegar. Veo un gran año para la ganadería en 2026, y también un escenario muy favorable hacia 2027.
Este es, sin dudas, un momento ideal para avanzar con inversiones postergadas, aprovechando una excelente relación entre precio del producto y costo de insumos y servicios.
Nos toca vivir y transitar —insisto— un año fascinante.
(*) Por Lic Victor Tonelli – Analista del mercado ganadero Para Mañanas de Campo
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