Hace 33 años cuando Alberto Guil comenzó junto a Carlos Ojea Rullán, las instrucciones fueron claras: “no podemos vender algo que no funcione” palabras más palabras menos, el objetivo era claro. Así el trabajo siempre consistió en generar un programa genético, con estructura, con objetivos, donde hoy son los frigoríficos, los restaurant, los clientes quienes convencen de lo que aquí se vende, no son toros ni vaquillonas, se vende una idea productiva.
Por eso, ese rodaje funciona a la perfección, como lo hicieron las más de 550 vaquillonas puestas a venta, entre pedigrees y controladas. Las últimas fueron las primeras en salir a venta, las paridas se fueron bien arriba con máximos de 3.5 millones de pesos lo que pisa, un corral tras otro, con las coloradas haciendo siempre la diferencia y las manos que se intercalaban. Al paso de las preñadas, siempre la coloradas se fueron de a dos lotes con máximos de 6 millones de pesos, mientras las negras mostraron su diferencia, en este momento donde las primeras son muy buscadas. Números que puestos en dólares, habrá que buscar en toda la historia semejante valor para un vientre controlado.
La continuidad con las de pedigree fue el momento de las elecciones y selecciones, con terneras abiertas que se pagaron hasta 18 millones de pesos, con alguna vaquillona preñada llegando a los 30 millones y aquí destacar, la cantidad de cabañas que fueron participando en todas las compras, situación que se repitió en los Toros de Pedigree, donde se llegó a pagar 32 millones de pesos por un colorado hijo de Carlón. Tras el anuncio del retiro de las Exposiciones de la cabaña, muchos ejemplares como el gran campeón ternero del año pasado, fueron puestos a venta, ejemplares que no seguirán en la pista, al menos en la mocheta que Carlos Ojea, solía presentar en nombre de la cabaña.
La continuidad de los Puros Controlados fue digno de vértigo: de a tres, de a dos, de a uno, volaban los lotes, siempre al ritmo de los “Saenz Valiente” (hermanos e hijo), se alternaban el martillo, con su clásica bajada “a la par” y encontrar en muy poco tiempo, la venta del abrumador número de 120 toros controlados.
Un remate que sin dudas, es compacto del primero al último corral, porque se nota una idea, se ve claramente un objetivo, hay una línea que no se corre en ningún caso y eso es premiado por cada uno de los que ha comprado históricamente y en cada año, se suma para pujar con los que hoy pretenden, entrar en dicha cartera.
Delfinagro no vende reproductores, vende un programa y hoy como nunca, el programa funcionó a la perfección.
Estos fueron los valores:

Principales compradores: La Angelita, Don Luis, Isolet, Don Benjamin, Tres T, Don Carlos, Gomez, Sasial, Berardi, Martin y Alonso, Islas Casares, Arrastua, Los Cerritos, Huaca Curu, La Valentina, Tueba, Celiberti, Los Manantiales, San Agustin, Don Ricardo, La Cassina, Don Romeo, La Juanita, Tres Marias, Videla, El Cortijo, Peinado, Olazul, Don Cholo, Miramont, Las Tranqueras, Ortiz, Santa Sergia, Proserpina, Navarro, Los Alamos, La Cadena, Las Tordillas, Ojobar, 19 de Marzo, La Jacinta, Grimaldi, Don Ricardo, Don Andres, Ascasubi, Grobocopatel, Carigliano, Coviaga, Napoli, Dotras, De Uriarte, Don Julio, Dotras, Fagiani; entre otros.
Total a Venta: 768
Plaza: Establecimiento El Mirador – Cabaña Las Blancas – Delfinagro – Chillar
Casa Consignataria: Saenz Valiente – Bullrich y Cia SA
Martillo: Fernando, Gervasio, Fernando (h) y Geronimo Saenz Valiente.
Plazos: 90 dias libres – Tarjetas Rurales
Carlos Bodanza
Para Infosudoeste – Campo Total – Entre Surcos y Corrales

























