En Mañanas de Campo, el columnista Gustavo Almassio amplió la charla que venía desarrollando sobre el momento ganadero y sumó a la mesa a la Ing Cecilia Inchausti, titular de Balanceados Crecer, para analizar en profundidad un escenario que entusiasma: valores del ternero que permiten invertir en recría y transformar kilos en rentabilidad.
Almassio planteó el contexto con claridad. Tras una primavera excepcional en gran parte de la región, el verano volvió a mostrar su cara habitual: menos lluvias, menor calidad de pasto y la necesidad de anticiparse. Pero esta vez, con una diferencia clave.
—Con estos valores, el productor puede empezar a meter kilos a bajo costo, incluso suplementando, algo que durante años fue muy difícil de justificar— señaló.
Inchausti coincidió de lleno y marcó el cambio de época:
—Venimos hace mucho tiempo tratando de hacer las cosas bien, sumando tecnología y conocimiento. Hoy tenemos algo que nos faltaba: el precio. Y cuando el precio acompaña, aparecen los márgenes para producir mejor y más eficiente.
Escuchar la Nota completa:
Recría, eficiencia y decisiones que suman kilos
Uno de los ejes centrales de la charla fue el destete anticipado y la recría temprana. Inchausti detalló números concretos que ayudan a entender por qué hoy la cuenta cierra.
En un ternero destetado precozmente, de 80 a 90 kilos, llevarlo a 120 kilos en unos 60 días tiene un costo muy bajo en términos históricos. La alimentación equivale aproximadamente a 5 kilos de carne, cuando en otros momentos ese costo llegó a 12 o incluso 15 kilos.
“Hoy producir un kilo de carne en recría cuesta alrededor de 1.800 a 2.000 pesos, frente a un ternero que vale cerca de 5.000 pesos por kilo. Es un número impensado hace pocos años.”
Para terneros más pesados, los sistemas de autoconsumo permiten reducir aún más los costos y simplificar el manejo. Incluso incorporando flete y costos operativos, la relación sigue siendo claramente favorable.
Almassio puso el foco en un cambio de mentalidad que empieza a verse en los campos:
—Durante mucho tiempo nos conformamos con recrías de 500 gramos diarios. Hoy, con tecnología disponible, quedarse ahí es dejar plata sobre la mesa.
—Exactamente. Hoy deberíamos estar hablando de 800, 900 gramos o incluso un kilo diario. Con proteína de calidad se puede lograr, sin castigo de precio, y con un ternero que expresa mucho más su potencial de crecimiento.
Ese crecimiento temprano es clave para el objetivo que hoy muchos productores persiguen: novillos más pesados, con más kilos finales y mejor destino exportador.
La conversación también abordó el valor de la simplificación operativa. Corrales de inicio, tolvas, raciones balanceadas y tecnologías para limitar consumo permiten adaptar los sistemas a campos con menos personal e infraestructura.
—Una vez que el productor arranca con un corral de inicio, ve la comodidad, la logística y el control que gana— explicó Inchausti—. No es solo el número: liberás hectáreas, ordenás el sistema y ganás previsibilidad.
A eso se suma la posibilidad de liberar superficie para agricultura o verdeos, mejorar la seguridad del manejo y anticipar decisiones que antes se postergaban.
Otro punto clave fue la calidad de la recría, especialmente pensando en terneras de reposición y novillos de largo recorrido. Inchausti advirtió sobre el uso indiscriminado de autoconsumos muy bajos en fibra.
—No podemos olvidarnos del desarrollo del rumen. Estas recrías después tienen que comer forrajes de menor calidad. La proteína y la fibra cumplen un rol fundamental para que esos animales sean rústicos y eficientes a futuro.
La recría, coincidieron, no es un gasto, sino una inversión que define buena parte del resultado final del sistema.
Separar el ternero también abre una oportunidad para la vaca. Con el uso de suplementos proteicos en muy baja cantidad, es posible mejorar el aprovechamiento de rastrojos y pastos secos, llegar al invierno en mejores condiciones y cuidar el estado corporal.
Con apenas 500 gramos diarios o un kilo día por medio, los suplementos proteicos activan el rumen y mejoran el uso del forraje seco, con un costo mensual muy bajo por vaca.
Sobre el cierre, el mensaje fue contundente. Las herramientas están, el conocimiento también, y ahora el mercado acompaña.
—Si este escenario se sostiene, es ahora cuando hay que animarse— concluyó Inchausti—. Planificar, medir y producir más kilos de forma eficiente.
Almassio lo resumió en una frase que sintetiza el espíritu del momento:
“Tenemos viento a favor. La ganadería tiene todo para dar un salto.”
Infosudoeste


























