Con el inicio de la nueva campaña de vacunación contra la fiebre aftosa, el debate no pasa solo por el calendario, sino por la estrategia a futuro. En diálogo con Carlos Bodanza en Mañanas de Campo, el Dr. Jorge Dillon —ex presidente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y actual asesor del Colegio de Veterinarios de la provincia de Buenos Aires— analizó los cambios, los desafíos y la necesidad de fortalecer la confianza interna y externa del sistema sanitario.
Escuchar la nota completa del Dr Jorge Dillon:
https://radiocut.fm/audiocut/dr-jorge-dillon-ex-presidente-senasa
Un nuevo esquema: menos vacunación, mucha estrategia
La campaña que comienza introduce una estrategia distinta: se vacuna ahora la totalidad del stock y se suspenden las vacunaciones de fin de año para todas las categorías, lo que implica que muchos animales pasarán un año completo hasta la próxima dosis.
“Vamos a vacunar menos y ojalá vacunemos lo que tengamos que vacunar muy bien”, resumió Dillon.
El eje técnico responde a la dinámica poblacional de la ganadería argentina. En la campaña anterior se vacunaron los terneros primovacunados, y ahora corresponde revacunar todo el rodeo para asegurar inmunidad de cara al nuevo esquema.
Sin embargo, hay un punto sensible: entre un 2,5% y un 4,5% de terneros que no alcanzaron a vacunarse a fin de año recibirán ahora su primera dosis y deberán ser revacunados en junio. Se estima que podrían ser alrededor de 350.000 animales en todo el país.
“Ese pequeño porcentaje no puede quedar un año con una sola dosis. Hay que revacunarlo para no perder inmunidad.”
El desafío será operativo: pocos animales, dispersos y con mayores costos logísticos.
Carbunclo: una vacuna barata frente a un riesgo real
El cambio en el calendario también impacta sobre otras prácticas sanitarias. La vacunación contra carbunclo, que tradicionalmente se realizaba hacia fin de año, ya no tendrá ese acompañamiento automático.
En regiones como Alvear, Ayacucho o la zona de Bahía Blanca, donde existe casuística histórica, Dillon recomendó reforzar estrategias específicas.
“La vacuna de carbunclo es demasiado barata en comparación con lo que hoy vale un animal.”
Incluso sugirió aprovechar la revacunación de junio para aplicar también esa dosis en establecimientos de riesgo, reforzando la prevención en zonas endémicas.
Credibilidad: la lección que dejó la aftosa
El 12 de marzo se cumplen 25 años de uno de los episodios más duros para la ganadería argentina: cuando el país reconoció oficialmente la reaparición de la fiebre aftosa tras meses de circulación viral y más de 2.100 focos protocolizados.
Para Dillon, fue “la decisión político-sanitaria más lamentable que sufrió la ganadería argentina”, por el impacto en la credibilidad internacional.
“El descrédito fue general. No fue solo sanitario: fue institucional.”
El veterinario advirtió que el nuevo esquema de vacunación obliga a repasar todo el sistema: planes de contingencia, capacidad diagnóstica, notificación temprana y entrenamiento profesional.
Hoy Argentina mantiene el estatus sanitario y continúa vacunando, pero el mundo sigue siendo complejo. Basta mirar los reportes internacionales, con focos activos en distintos continentes.
“El tema es la confianza”, insistió. “No alcanza con declamar que somos confiables. Tenemos que actuar en consecuencia.”
En ese sentido, destacó la importancia de la vigilancia epidemiológica, no solo frente a aftosa sino también ante enfermedades como la influenza aviar, donde la notificación temprana resulta clave.
El mensaje final fue claro: la sanidad no es solo una obligación legal, sino un compromiso colectivo.
“Más que una exigencia normativa, es un deber social si queremos que la Argentina sea protagonista en el comercio mundial de carnes.”
La nueva campaña arranca. El desafío, esta vez, no es solo vacunar: es demostrar que el sistema sanitario argentino está preparado para sostener su prestigio.
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